lunes, 10 de octubre de 2011

UN NORTE capitulo 3 (segunda parte)

Entrar en una iglesia le recordaba su contradictoria relación con la religión o con la teología y sus explicaciones tan…. Convenientes? Infantiles? Necesarias?

Lo que mas le gustaba igual era ver gente con fe genuina. Observarlos y sentir su energía... habia grupetes rezando el rosario y una fila larga que se dirigia hacia una estatua de la virgen en una caja de vidrio transparente.
Que pedirían con tanta concentración? Que necesitarían?
Eso le ocurría en las iglesias también. Divagaba, imaginaba otras vidas y se olvidaba de ella misma.
Se propuso volver a ser una niña que pedía confiada sin intromisiones de la razón ni dudas de ningún tipo. Pedir, pedir…. “pidan y se les dará.”

“yo pido que Diego me quiera a mi para siempre y punto.”

No. No era un pedido justo y no estaba bien. No se podía pedir cualquier cosa: otra victoria tramposa de la teología.
Entonces.

“pido que Diego me de una oportunidad.”

Le sonaba haberle dicho algo similar a un cura una vez. La explicación recibida habría sido poco convincente. No la recordaba. Lo que si recordaba es que es que el cura había dejado los hábitos y se había ido con una psicopedagoga muy espiritual y comprometida con la iglesia en su momento. Tenían un almacén en El Bolsón.
Bien por ellos y por los errores en las explicaciones del catecismo de la iglesia.

“pido tener la fuerza para aceptar lo que tenga que ser a pesar de intentarlo.”

El triunfo completo de la religión y sus estrategias.


A la salida compro unas medallitas “bendecidas”. En ellas había una imagen de la virgen y siete estrellas. “son los siete dones que te regala la virgen” le dijo la vendedora.

“cuales?”
“y... ya los descubrirás.”

Otra buena estrategia. No podía elegirlos?

1. amor. 2. salud. 3. trabajo 4.familia 5.alegría 6. proyectos. 7. amistad

Se quedo helada.

Tenia todo!!! Que ironía. Siempre era lo mismo. Su religión la hacia sentir indefectiblemente culpable y caprichosa.

Decidió pasar la noche en San Nicolás, en algún hotel sobre el rió que la pusiera melancólica. Este viaje iba lento pero era mejor así. ojala hubiera luna llena así se sentaría sola en alguna galería a recorrer cada momento de su relación con Diego y así volver a asegurarse que debía ir a buscarlo.que eso era lo único que quería en su vida y que estaba bien.

No pudo hacerlo porque sucedió algo inesperado. En el hotel que había elegido se hospedaba un grupo de mujeres muy simpáticas y charlatanas que la invitaron a cenar con ellas.
Haría un experimento. Averiguaría quien de estas cinco sesentonas había encontrado al amor de su vida y había hecho su vida con el. Solo a la que le hubiera sucedido esto, le contaría sobre su plan y le preguntaría su opinión.

miércoles, 5 de octubre de 2011

UN NORTE (novela corta)

CAPITULO 3



Tampoco supo explicar por que decidió  hacer el viaje en auto.
 Sola.
 Hubo algunas  respuestas ambiguas a distintas personas interesadas. Finalmente, salvo una pocas mentiritas anecdóticas, todos sus seres cercanos (Matías, su padres, sus socias) quedaron avisados  y sin demasiado espacio para repreguntar o indagar.

Lo cierto es que cuando, con  mapa rutero en mano, agarró la panamericana, experimentó una liberación y una adrenalina que la hicieron sentir bastante conforme con su extraña decisión. Lo bueno es que tendría 1500 kilómetros para pensar  y con suerte, llegar a una conclusión sobre esta necesidad de ser valientemente vulnerable por primera vez en su vida.

Manejar en ruta le hacia bien. Le daba la oportunidad de observar, de imaginar, de relajarse y concentrarse. Este sería su  “viaje iniciatico”, si fuera una buena novela o una entretenida “road movie”, si fuera una buena película. O no seria nada, si ella no se dejaba tocar ni transformar por lo que acontecía a su alrededor como había hecho siempre en su vida.
Hasta Diego.

Bueno, ella era ahora la directora y protagonista de esta aventura.
Que clase de aventura?

Si fuera una película francesa, podría tener sexo fugaz y desinteresado a lo largo del camino con distintos personajes que la volverían más escéptica y nihilista.

Si fuera una película alemana, el viaje seria lento, solitario y  tedioso hasta llegar a Salta para encontrar a Diego… colgado.

Si fuera una italiana, muchas situaciones  exageradas deberían sucederle hasta llegar acompañada por todos sus nuevos amigos del camino quienes la ayudarían a confesarle a Diego que ahí estaba ella para el, para siempre.
 Si el la rechazaba, alguno de sus acompañantes podría matarlo en ese mismo momento.

Si fuera una comedia yanqui, habría infinidad de enredos que la pondrían en peligro una y otra vez, hasta lograr llegar a su amado en un carro lleno de gallinas (o algo similar que a los yanquis les divierte tanto)  borracha con alguna bebida local. en esas condiciones, lo encontraría a Diego quien a pesar de haberse convertido en un duro campesino, moriría de ternura y le pediría perdón por no haberla elegido antes y le rogaría que se quede junto a el para ayudarlo a superar su dolor como solo ella podría hacerlo en el mundo.
 Próxima escena, Diego y Camila, dueños de una posada y un emprendimiento de moda autóctona en su  divina (y diferente) fiesta de casamiento con las montañas coloridas de fondo.

Odiaba las comedias yanquis. Esos finales ridículamente perfectos, mentirosos, soñados y simples que la hacían emocionarse a pesar de todo.

Si era por desear e imaginar, prefería algo intermedio. Una película de Sorin?  Si, algo real  y profundamente humano. Sin un final abierto aunque doliera.



Primera parada: San Nicolás.

 Allí había estado hacia varios años acompañando a una amiga que creía ciegamente en los milagros de la virgen. Que envidia creer!!
Camila no creía pero se contagiaba rápidamente. Pegaría un vistazo rápido pero no compraría medallitas. No, no. Bueno, quizás para regalarle a alguien y nada mas.