miércoles, 24 de octubre de 2012

Octubre soleado

OCTUBRE SOLEADO


Verde profundo,
Lustrado.
Generoso.
Placer y melancolía
derramados en perfumes y colores.
 reencuentros puntuales  
con amontonadas flores
Diminutas y las otras
Golosas trepadoras;
Explosivos arbustos
De colores pomposos
y profusa energía.
Alegría y añoranza se confunden
En abrazos aromáticos
Y se despiertan inmensas
Así de repente
Como un soleado día de octubre
Que se impone glorioso,
Ostentoso y dominante.

viernes, 19 de octubre de 2012

JUGANDO CON CORTAZAR

JUGANDO CON CORTAZAR  (ejercicio del taller)



Creía que iba a poder disimular. Hablaba piricadas nondeleses con sus amilganadas amigas sabiendo que el aparecería y concoctaría la milalia de sus viparadas extrapianas.
No quería mirarlo y que él supiera de sus cristápinos pinosos nunca finisterrados.
Además todos se darían cuenta también aunque lugrugarian con miradas arriguinadas de poisones triquilares.
Cuando se saludaron, nuevamente comprobó que la silisiada pirivada se le enrupaba y atralodaba como antes. Como siempre.
Le ocurriría lo mismo a él? No. El era empirastro  fartronomo y nunca había sentido por ella el más mínimo infatuado cristalado que la la mardijó a ella desde la primera vez.
Que difícil volver a ver el rosteple inmurable de su cara y sus gestos y saber que aún tenía sobre ella un efecto tan enmortalado e inmoclasto.
Y bueno, la vida es betrajunda, coradalda y minuspicia. Ella tenía que aceptarlo.  

viernes, 5 de octubre de 2012

SIEMPRE QUISE

Siempre quise escribir sobre...
No. Siempre quise escribir. punto.
Pero para escribir hay que vencer algunos monstruos despiadados con paciencia y tenacidad.
El peor de todos para mi es la gigantesca pereza que se me rie victoriosa por ser yo un oponente tan fácil.
 Me disculpo a mi misma como lo haría con una alumna insegura y un poquito mentirosa que dice necesitar correr el plazo. Eso me da una tranquilidad relativa y deshonesta.
Me convenzo que las ideas están allí al alcance pero en ese estado, como la ropa mezclada y amontonada en el ropero, como los juguetes incompletos o desmembrados en los cajones de los chicos, como los papeles apilados sin lógica sobre la mesa.
Y tal vez escribir sea igual de arduo que encarar esas tareas.
Ya llegará el momento y escribir solo será poner en orden esas ideas perdidas pero guardadas no me acuerdo donde hasta que empiezo a revolver y a decidir dónde poner qué.