sábado, 23 de marzo de 2013

Volver a las palabras

Los borradores y las historias sin terminar me persiguen.
 Me acechan y me enfrentan a mis debilidades y mis traumas.
No las termino. Están llenas de errores. Editar me agota mentalmente.
Los relatos terminados son tristes y poco esperanzadores: mi visión de la vida.
Ahí voy con mi tendencia a la ironía y al descreimiento.
 La resignación: esa gran bandera de la que me enorgullezco y me hastío.
Como las dietas estrictas que cuesta cumplir, me propongo empezar el lunes o tal vez continuar con algunos de mis "hijos" abandonados en el camino.
Se que me esperan. Cobran vida cuando los releo...pobrecitos.
Volveré... Volveré...