viernes, 11 de julio de 2014

SABADO A LA NOCHE

Eli llegó a la parada pensando que lo bueno del sábado era que el colectivo siempre estaba casi vacío así que iba a viajar sentada y tranquila. Lo malo era que los sábados pasaba con menos frecuencia y se iba a comer un largo plantón esperándolo.
El pibe llego al rato y esperó en silencio mirando su celular continuamente. Por lo menos estaba acompañada. Igual estaba de buen humor a pesar del cansancio. Mañana domingo tenía franco. Se lo había cambiado a Mirta. Qué raro un domingo en casa. Desde que había empezado a laburar en el geriátrico hacía como cuatro años su día de franco era el martes. Los otros seis días de ocho de la mañana a ocho de la noche encerrrada fregando  ese olor a pis de vieja que lo invadía todo y que a ella le parecía se le quedaba encima. Se olió la campera distraídamente.
Por ahí podía comprar un poco de asado mañana.tirarlo a la parrilla y comer al sol en el patio con la Yani. Estaría bueno. Pero mejor no gastar guita y menos mencionar el tema. La Yani la mataba si se llegaba a enterar que le había dado todo el aguinaldo a Miguelito Frias, su ex pareja. Es que él  le había rogado llorando porque estaba con una deuda jodida. Sería lo último que le iba a dar. Ya fue. La Yani había estado bien cuando lo rajó a la mierda de la casa con la policía y todo. No era malo el Miguelito  pero tan vago y mentiroso.  Por lo menos nunca le habia pegado a ella ni la había tocado a la Yani. Algo es algo.
Que suerte que la tenía a la Yani.Tan inteligente. tan viva. Hasta ya estaba terminando la secundaria y  daba un montón de  clases particulares a las pibas brutas de la cuadra. Que orgullo. Justo en ese momento le mandó un wassap diciendo que le dejaba una pizza preparada porque se iba a un quince. Después le mandaba fotos. Tan linda también.
Llegó el bondi. El pibe carraspeó y le hizo un gesto para que subiera primero. Que educado el chabón. Eli puso la SUBE , pidió dos boletos y le guiñó un ojo. Fue un impulso. Porque sí. Porque él había sido educado con ella y porque le hacía acordar al Brian que siempre había sido bueno con la gente a pesar de todo. No sabía dónde andaba ahora. La Yani le contó que se había enterado por el Face que estaba laburando para un barra y que capaz lo llevaban a Brasil al mundial y todo. Ojalá no se metiera en ningún quilombo pobre. Que la pase bien, deseó Eli. Con la infancia de mierda que había tenido con ella tan pendeja y sola. Él siempre queriendo saber sobre su papá. ¿Que le iba a decir?  Que además de tarjetero del boliche, se hacia el vivo y vendía merca. Terminó preso enseguida el boludo. Ya fue. Nunca le contó al final.
El pibe se sentó al lado de ella. ¿Habrá pegado onda el pendejo? “Salí. Si estoy un desastre”.  Pensó Eli.  Se sonrieron. Él tenía una mochila negra brillosa  con un logo de un caballo blanco. Estaba buena. Parecía nueva.
Eli estaba por darle charla para pasar el rato, total…  así que para romper el hielo le iba a preguntar dónde la había comprado.  Justo el pibe estaba abriendo el cierre despacio. Capaz le convidaba un caramelo o una galletita en agradeciemiento por haberle regalado el boleto. Pero no.
 De la mochila sacó un fierro. Se paró tranquilo y sin apuntar a nadie en especial dijo con voz finita medio de pito:
“Me dan los celulares y las billeteras rapidito y no pasa nada.Vos quieto gato que ya me bajo” le gritó al chofer.
“Vos no mami. Vos zafás”  y le guiñó un ojo a Eli.
En menos de un minuto ya estaba afuera con ocho celulares y otras tantas billeteras trepándose a una moto que lo esperba en la esquina.
“Todos bien” preguntó el chofer. “Nos desviamos , hacemos la denuncia en la comisaría de la avenida y seguimos.”
“Dale” le gritaron de atrás.

Eli había zafado así que ya que iban a la avenida, se tomaba el bondi cartel azul y por ahí hasta llegaba más rápido a su casa. Era sábado a la noche y una noche con suerte. Casi.