domingo, 25 de diciembre de 2011

NO PUEDO PORQUE...

No puedo porque…

Me distraigo con mundos que antes no conocía
Y quiero participar en lugares inexistentes
Me pierdo en laberintos inútiles
Para contar verdades que no son
Sostener ideas que no importan
Comunicar para buscar aprobación, admiración, empatía
Del aire, de la nada, de nadie

Quiero leer compulsivamente como antes
Quiero escribir atropelladamente como antes
Y no puedo porque…
Mi ser esta atrapado, arrinconado, adicto…
Y no intento rescatarlo del absurdo…
Ya podré
Mañana...

viernes, 9 de diciembre de 2011

JAVIER CONOCE A FLORENCIA

JAVIER CONOCE A FLORENCIA


Todo estaba en orden en su departamento de Las Heras. Ahora podía escribir sin interrupciones. Primero se sacaba trámites y mandados molestos y luego se recluía con sus anotadores a escribir hasta agotarse.
Si claudia, su hermana, venia le traía alguna comida que el agradecía mas por la molestia que por la comida en si. El prefería sus sopas o algo comprado en la rotiseria. Cualquier cosa para acompañar las series en dvd que consumía cada noche.
Estaba muy moderno con esta costumbre; como los jóvenes con los que hacia el curso de cine los jueves.
Y si, todo estaba ordenado y tranquilo en su vida. Hubo momentos difíciles pero ya todo estaba en calma. No más sobresaltos. La soledad no estaba mal considerando que las últimas veces que estuvo en compañía fue para hacerse cargo de enfermos. Su padre, su madre, el tío Osvaldo…
Retirarse de la empresa antes de los sesenta era una suerte, le decían. Cuanto tiempo para hacer todo lo que no había podido.
No se quejaba. En parte era verdad. leer, escribir, ver películas. Procurarse intereses para llenar los días. Que más se podía pedir…

El taller de escritura le intereso porque quería saber si estaba bien encaminado con su novela policial. A el le parecía que si. Hasta la había convertido en un guión y el profesor del curso de cine le había dicho que a pesar de ser muy “retro hitchcock” estaba interesante.
Bueno, que importaba. Igual era otra oportunidad para ver gente. Escuchar voces jóvenes, arrogantes, vehementes, necias a veces…. Además, era un buen pretexto para que su hermana dejara de preocuparse por sus costumbres ermitañas.

La primera clase del taller cubrió sus expectativas. Le gusto la actividad propuesta y el profesor con sus anécdotas. Los “alumnos” formaban un grupo heterogéneo como los que habitualmente se encuentran en estos lugares. Javier paso desapercibido como siempre. Puntual, Se sentó al fondo y observo silencioso el proceder de los participantes.

Cuando la vio, le gusto inmediatamente. Su estilo, su simple elegancia y sus pies. Si, sus pies. Calzaba unas sandalias muy modernas y tenia las uñas pintadas de rojo furioso en unos pies delicados y bronceados que balanceaba con ritmo pero sin nervios. Quedo hipnotizado por este detalle.
Ella tampoco abrió la boca. Aun así, siguió todo con divertido interés.
Cuarenta? Cuarenta y pocos.
Alianza matrimonial.
Un perfume dulce y suave y un collar de piedritas coloridas. Un perfil y una sonrisa cautivantes. Gestos serenos y seguros.
Que bueno que volvería a verla la próxima semana.

Durante su semana mecánica y predecible, se encontró a si mismo pensándola. Muchos se habían presentado y habían explicado que hacían, por que estaban allí, que buscaban y cuanto hacia que escribían. Javier conocía esas introducciones. Algunas tediosas, otras no tanto. Ella no se había presentado.

Cuando llego el día tan silenciosamente esperado, decidió tomar un café en el bar de la esquina antes de entrar al curso y para su feliz sorpresa ahí la vio. Sentada leyendo el diario. Parecía disfrutar plenamente de su momento de soledad. Otra vez, lo atrajeron los detalles; su camisa de corte impecable, sus jeans, su cabello recogido al descuido. Tan informalmente fina.
La camarera se acerco con la cuenta y el pudo ver de lleno su sonrisa luminosa al agradecer y pagar. Había algo tan agradable y alegre en su modo, en sus gestos.
Ella no lo vio. Se encamino a paso rápido a la sala del curso.
En esta clase tampoco participo. Solo anoto y siguió todo con el mismo interés apacible que el ya le había notado.
Bueno, la próxima clase tal vez….

Cada día de la semana pensó en posibles nombres y profesiones que encajarían con lo que el percibía en ella. Que haría? Todos escribían, claro, pero todos tenían una profesión u ocupación aparte.
Cayo en la cuenta que los días pasaban lentos y que el viernes era una meta acariciada con ansia y disimulo. Se encontraba de pronto rogando que ella no faltara al curso como si fuera una cita. Javier no había tenido una cita en años, décadas, tal vez. Adriana, su única relación casi estable había finalizado hacia tanto….sin embargo no recordaba haber sentido algo tan perturbador por ella. Ni siquiera al principio cuando todo es una viva promesa. Después, la inseguridad, el alejamiento. Con el transcurrir del tiempo ya no añoraba ni se arrepentía de lo que no fue.

Viernes otra vez.
Llego media hora antes y se sentó en el mismo bar de la esquina. Espero casi con angustia y cuando ella apareció luminosa y ligera, el la saludo en voz alta. Un impulso irreconocible que lo desconcertó más a el mismo que a ella.

- hola. Del curso. Del taller de escritura.
- Si, claro. Como estas?
- Eh. Te queres sentar aca?
- Bueno, dale. Hay tiempo, no? Llego temprano porque no se calcular bien. Con la autopista y todo.
- Venís de lejos?
- Si. Te gusta el curso?
- Si... esta bien pensado…

Que fácil fue! No hubo esfuerzo ni incomodidad. La charla fluía con las características que ella le imprimía: calida, entretenida, llena de humor y lo mejor, algo que el no había anticipado, llena de coincidencias literarias y cinematográficas.
Florencia era profesora de historia además de ávida lectora y escritora que no se animaba a publicar como tantos. Le resulto tan transparente y misteriosa a la vez que su curiosidad y fascinación aumentaron enormemente en lugar de apaciguarse con el encuentro.

Otra larga semana hasta volver a verla.
Florencia.
Todo era bello en ella. Su conversación, sus gestos, su sonrisa.
Quizás era tan tranquila y simpática porque estaba casada, porque su vida sucedía en otro ámbito, lejos. Esta era solo su distracción semanal y este encuentro “casual” en el bar algo ameno e intrascendente.
Mientras que el estaba subyugado y conmovido como un personaje de otra época.

Otro viernes. Otro café y muchos temas que aparecían mágicamente y se desarrollaban sin obstáculos hasta que comenzaba el curso.
En la semana se dedicaba a recordar cada parte de la charla. Repasaba mentalmente cada reacción, cada comentario, cada respuesta una y otra vez. Las ordenaba y desordenaba siguiendo distintas pautas. Todo volvía a su mente si se concentraba, desde su tono de voz hasta su perfume.
Esperar hasta el viernes era una placentera tortura que templaba su ansiedad y acrecentaba su enamoramiento.
Sobre ella y su vida, sabía y no sabía en igual medida. Florencia no escondía pero no compartía circunstancias y hechos que el quería obtener para sentir que la conocía completamente.
Por momentos fantaseaba que su matrimonio no era feliz, que quizás pronto ella se separaría. Así que era una estocada mucho mas profunda escucharla decir al pasar cosas como, “a mi marido también le gusto la película” o “cuando fuimos a Perú, mi marido saco tantas fotos de….”….
Ella no se imaginaba como lo lastimaban esas frases. Como destrozaban su ilusión y lo devolvían a una realidad que lo asustaba cada vez mas.
Durante la semana se permitía soñar y entonces ella y lo que ella significaba, se colaban en melodías que escuchaba, en películas románticas que de pronto no le resultaban tan tontas, en pequeños retaurants y librerías donde el imaginaba que podrían ir juntos alguna vez.
Esos viajes que no hacia por pereza y vergüenza de estar solo… que hermosos serian con ella. Que plenos e intensos. Que compañera ideal seria….
No se atrevía a pensar nada erótico. No se dejaba a si mismo imaginarla desnuda y tibia sobre sabanas azuladas por la luz de la luna. Eso seria un regalo tan increíble de la vida que ni siquiera quería fantasearlo.

El taller llegaba a su fin .la ultima clase. La última vez que la vería.
Lo desgarraba y lo liberaba. Nuevamente algo que anhelaba no sucedería en su vida. Una despedida más.
La vio entrar como todos los viernes durante esos meses. Más bella? Quizás porque ya era casi un recuerdo atesorado.

- te traje un regalo. Una novela que me parece te va a gustar. Después me contas que te pareció por mail.
- Gracias. Yo también te doy mi mail.

Bueno, no todo estaba perdido. Como esas relaciones epistolares eternas del siglo diecinueve, Javier construiría su sutil e inocente vínculo intelectual y así tendría una mínima parte de todo lo que quería poseer de ella. Era algo, al menos.
De amores no correspondidos, que es lo que mas hay, la gente no quiere escuchar. Espantan como la muerte o la vejez indigna.
Tampoco nadie quiere escuchar sobre finales abiertos e inciertos. Y sin embargo eso es lo único que hay para muchos. Eso y nada más.


viernes, 4 de noviembre de 2011

UN NORTE capitulo 3 (tercera parte)

Estas amigas con personalidades totalmente disímiles, se conocían de toda la vida y con algunas idas y vueltas, todas se quedaron a vivir en el pueblo que las vio nacer.
Para encubrir un poco la cosa, Camila les dijo que era periodista. De este modo se atrevió a preguntar e indagar sin incomodar. Todas colaboraron y fueron pintando un panorama de vidas que Camila conocía y temía por igual.

Teresita, odontóloga, viuda, madre de cuatro hijos fue la mas sincera.

“hay que aceptar cosas.dejar pasar otras. Mantenerse ocupada. El amor?? Carlos fue mi primer novio. Cuando el se fue a la plata a la facultad y yo a la UBA, mantuvimos la promesa de continuar nuestro noviazgo. Yo se que para el fue mas difícil. A veces pienso que no tuvo la valentía suficiente de cortar con tantos lazos. Nuestras familias se conocían, su papa le dejaba el consultorio… muchas veces pensé que el se resigno pero fue bastante feliz. Quien sabe…. Todos guardamos secretos.”

“Antes, en nuestra época, no había opciones. Era mas simple pero mas triste también.”
Esta era lidia. Maestra.casada hacia 42 años. A Camila le sorprendió su honestidad cortante.
“Yo tenia miedo a quedarme soltera y Cacho era un buen muchacho. Así que me casé como todas y no pensé mas. No hay que pensar. El apasionamiento, la magia, todo eso en las novelas. En la vida, la rutina y los años que pasan unos tras otros y cuando te queres acordar... ya esta…”

“bueno, che. Que todas nos casamos muy bien. Que esperaban?

Esto no estaba bien. Camila se sintió amargada y desalentada.

“pero alguna se enamoro tremendamente alguna vez?”

La pregunta sonó melodramática y tonta. Un poco tarde quiso que pareciera graciosa e intrascendente pero hubo un silencio raro, como cargado de recuerdos, balances, arrepentimientos. Para que buscaba Camila cómplices y consejeras. Cada uno carga sus bártulos.

“El enamoramiento pasaba solo en la adolescencia en nuestra época. ahi se podía estar un poco tontita mientras se iba eligiendo candidato. Después la vida era una cosa seria. Sin tiempo para replanteos ni vuelta atrás. Que se yo, del baile en la sociedad italiana, a las nochecitas de zaguán, y de ahí a la iglesia y después a criar una familia. Fin.”

Que simpleza. Que aburrimiento.

Se estaba por despedir cuando Nelida, minúscula y eléctrica en sus movimientos, la tomo de la mano y le dijo,

“te voy a contar una historia que a lo mejor te sirve.”

Las demás se pusieron tensas. Aquí había algo por lo menos diferente.

“yo soy soltera. Profesora de historia. Mi vida pareció invisible todos estos años. Yo me esforcé para que así sea. Se que aunque nadie lo dice, todos sienten un poco de pena porque yo no pude concretar lo que todas las mujeres de mi generación deseaban. Hijos, un hogar. Lo establecido. Sin embargo yo fui y soy la más plena. La mas feliz. Yo ame y fui amada con locura como en las novelas.”

El resto de las mujeres se movían incomodas.

“yo fui la mujer del cura.”

Ah, bueno. Esto si que era cool y nelida tendria casi setenta y había vivido toda su vida en un pueblo agrícola tradicional y conservador de la provincia de Buenos Aires. Necesitaba escuchar esta historia. Claro que inmediatamente lo vio a Diego vestido de negro (color que le quedaba divino) con un cuellito blanco de cura y casi tuvo un orgasmo instantáneo.

lunes, 10 de octubre de 2011

UN NORTE capitulo 3 (segunda parte)

Entrar en una iglesia le recordaba su contradictoria relación con la religión o con la teología y sus explicaciones tan…. Convenientes? Infantiles? Necesarias?

Lo que mas le gustaba igual era ver gente con fe genuina. Observarlos y sentir su energía... habia grupetes rezando el rosario y una fila larga que se dirigia hacia una estatua de la virgen en una caja de vidrio transparente.
Que pedirían con tanta concentración? Que necesitarían?
Eso le ocurría en las iglesias también. Divagaba, imaginaba otras vidas y se olvidaba de ella misma.
Se propuso volver a ser una niña que pedía confiada sin intromisiones de la razón ni dudas de ningún tipo. Pedir, pedir…. “pidan y se les dará.”

“yo pido que Diego me quiera a mi para siempre y punto.”

No. No era un pedido justo y no estaba bien. No se podía pedir cualquier cosa: otra victoria tramposa de la teología.
Entonces.

“pido que Diego me de una oportunidad.”

Le sonaba haberle dicho algo similar a un cura una vez. La explicación recibida habría sido poco convincente. No la recordaba. Lo que si recordaba es que es que el cura había dejado los hábitos y se había ido con una psicopedagoga muy espiritual y comprometida con la iglesia en su momento. Tenían un almacén en El Bolsón.
Bien por ellos y por los errores en las explicaciones del catecismo de la iglesia.

“pido tener la fuerza para aceptar lo que tenga que ser a pesar de intentarlo.”

El triunfo completo de la religión y sus estrategias.


A la salida compro unas medallitas “bendecidas”. En ellas había una imagen de la virgen y siete estrellas. “son los siete dones que te regala la virgen” le dijo la vendedora.

“cuales?”
“y... ya los descubrirás.”

Otra buena estrategia. No podía elegirlos?

1. amor. 2. salud. 3. trabajo 4.familia 5.alegría 6. proyectos. 7. amistad

Se quedo helada.

Tenia todo!!! Que ironía. Siempre era lo mismo. Su religión la hacia sentir indefectiblemente culpable y caprichosa.

Decidió pasar la noche en San Nicolás, en algún hotel sobre el rió que la pusiera melancólica. Este viaje iba lento pero era mejor así. ojala hubiera luna llena así se sentaría sola en alguna galería a recorrer cada momento de su relación con Diego y así volver a asegurarse que debía ir a buscarlo.que eso era lo único que quería en su vida y que estaba bien.

No pudo hacerlo porque sucedió algo inesperado. En el hotel que había elegido se hospedaba un grupo de mujeres muy simpáticas y charlatanas que la invitaron a cenar con ellas.
Haría un experimento. Averiguaría quien de estas cinco sesentonas había encontrado al amor de su vida y había hecho su vida con el. Solo a la que le hubiera sucedido esto, le contaría sobre su plan y le preguntaría su opinión.

miércoles, 5 de octubre de 2011

UN NORTE (novela corta)

CAPITULO 3



Tampoco supo explicar por que decidió  hacer el viaje en auto.
 Sola.
 Hubo algunas  respuestas ambiguas a distintas personas interesadas. Finalmente, salvo una pocas mentiritas anecdóticas, todos sus seres cercanos (Matías, su padres, sus socias) quedaron avisados  y sin demasiado espacio para repreguntar o indagar.

Lo cierto es que cuando, con  mapa rutero en mano, agarró la panamericana, experimentó una liberación y una adrenalina que la hicieron sentir bastante conforme con su extraña decisión. Lo bueno es que tendría 1500 kilómetros para pensar  y con suerte, llegar a una conclusión sobre esta necesidad de ser valientemente vulnerable por primera vez en su vida.

Manejar en ruta le hacia bien. Le daba la oportunidad de observar, de imaginar, de relajarse y concentrarse. Este sería su  “viaje iniciatico”, si fuera una buena novela o una entretenida “road movie”, si fuera una buena película. O no seria nada, si ella no se dejaba tocar ni transformar por lo que acontecía a su alrededor como había hecho siempre en su vida.
Hasta Diego.

Bueno, ella era ahora la directora y protagonista de esta aventura.
Que clase de aventura?

Si fuera una película francesa, podría tener sexo fugaz y desinteresado a lo largo del camino con distintos personajes que la volverían más escéptica y nihilista.

Si fuera una película alemana, el viaje seria lento, solitario y  tedioso hasta llegar a Salta para encontrar a Diego… colgado.

Si fuera una italiana, muchas situaciones  exageradas deberían sucederle hasta llegar acompañada por todos sus nuevos amigos del camino quienes la ayudarían a confesarle a Diego que ahí estaba ella para el, para siempre.
 Si el la rechazaba, alguno de sus acompañantes podría matarlo en ese mismo momento.

Si fuera una comedia yanqui, habría infinidad de enredos que la pondrían en peligro una y otra vez, hasta lograr llegar a su amado en un carro lleno de gallinas (o algo similar que a los yanquis les divierte tanto)  borracha con alguna bebida local. en esas condiciones, lo encontraría a Diego quien a pesar de haberse convertido en un duro campesino, moriría de ternura y le pediría perdón por no haberla elegido antes y le rogaría que se quede junto a el para ayudarlo a superar su dolor como solo ella podría hacerlo en el mundo.
 Próxima escena, Diego y Camila, dueños de una posada y un emprendimiento de moda autóctona en su  divina (y diferente) fiesta de casamiento con las montañas coloridas de fondo.

Odiaba las comedias yanquis. Esos finales ridículamente perfectos, mentirosos, soñados y simples que la hacían emocionarse a pesar de todo.

Si era por desear e imaginar, prefería algo intermedio. Una película de Sorin?  Si, algo real  y profundamente humano. Sin un final abierto aunque doliera.



Primera parada: San Nicolás.

 Allí había estado hacia varios años acompañando a una amiga que creía ciegamente en los milagros de la virgen. Que envidia creer!!
Camila no creía pero se contagiaba rápidamente. Pegaría un vistazo rápido pero no compraría medallitas. No, no. Bueno, quizás para regalarle a alguien y nada mas.





 

viernes, 30 de septiembre de 2011

UN NORTE (novela corta)

primer capitulo (tentativo y sujeto a modificaciones seguramente)





UN NORTE


Cuando escuchó la trágica noticia estaba ordenando las cosas que había traído de Miami para su nueva casa.
 Había estado intentando entusiasmarse con esas sábanas divinas y con los manteles… quería  imaginar su casa como las de las revistas y la felicidad de estar allí. Volvía sobre las listas de cosas que quería para su cocina y su jardín. Se daba cuenta que Matías no aparecía mucho en sus imágenes pero corregía esto inmediatamente.
 Se repetía a si misma que no estaba tomando esta decisión por inercia o porque no esperaba otra cosa. Todo estaba bien. Siempre había querido esto. Su futuro había llegado.
El barrio era nuevo. No había árboles aun y eso un poco la deprimía de una manera que no quería analizar. Varias casas estaban recién  terminadas. También había terrenos vacíos u obras de futuros hogares muy parecidos entre si. En conjunto, una ilusión proyectada por parejas jóvenes como vendía la revista inmobiliaria.
 Todos  serían inevitablemente vecinos amigables con hijos que compartirían  entretenimientos “seguros” con los suyos en un futuro cercano. Un sueño de propaganda  que aun resultaba atractivo para muchos. Camila lo seguía comprando obstinadamente.

“jamás  viviría en un barrio cerrado. Con esas casas boluditas color pastel.”

 Por qué siempre las frases de Diego la asaltaban en los momentos en que ella quería disfrutar de sus logros? Si, sus logros. Con su plata habían comprado el terreno y construido la casa. Matías, con su trabajo en la multinacional de ropa deportiva, colaboraba con su sueldo normal y hasta había pedido un crédito, pobre. Pero era ella la que ganaba fortunas con su propia imagen y sus emprendimientos: modelo, productora de espectáculos, conductora, dueña de una línea de bijouterie y cosméticos. Tenia desde hacia un tiempo a todo el  influenciable mundo teen  a sus pies con cada idea que se le ocurría junto a sus socias  Jime y Caro.
Exitosa.
Linda.
Joven.
En pareja con un hombre atractivo, deportista, tranquilo, simpático….

No había duda que no podía permitirse un segundo de angustia,  ni añoranza, ni envidia,  ni dolor por algo que no fue. Y sin embargo…. Sabía que fingía una indiferencia que no sentía. Fingía que no recordaba lo que todavía latía involuntariamente en ella tantas veces. Fingía que el pasado estaba superado, olvidado, terminado y que su vida avanzaba felizmente. Cuando emergía  su Yo sincero, el que que aun necesitaba llorar y gritar, Camila elegantemente lo estrangulaba con razonamientos tan lógicos, tan imprescindibles para poder seguir viviendo.

Cuanto dura un capricho? Y un amor? Un amor que fue un capricho? El único que no le fue concedido en su vida? Toda la vida. Pero que importa. Uno vive igual y basta.

Bueno, en eso estaba cuando su celular comenzó a llenarse de mensajes.
No podía ser. Era algo impensado. Demasiado doloroso. Leía los portales en la web, giraba al televisor y veía las imágenes y no podía reaccionar.



La mujer que ella envidiaba casi respetuosamente, la vencedora de una guerra que nadie conocía y su bebe que también era el bebe del único hombre que Camila había amado estaban muertos. Así de simple. La camioneta que conducía la joven mamá y su pequeño había sido embestida brutalmente por un colectivo fuera de control en una de las tantas desquiciadas esquinas de buenos aires.

Lo que vino después  fue como una película incomprensible e interminable. Los diarios, los noticieros, las revistas y esas imágenes desgarradoras: El collage inevitable de la pareja feliz y enamorada en una playa pegada a la camioneta destrozada pegada a un cementerio parquizado donde un diego encorvado y vencido caminaba sostenido por amigos.
 Ella no fue a verlo. No lo llamo. No encontraba su lugar ahora como nunca lo había encontrado antes en lo que a el se refería. Que debía hacer?  Ser la antigua compañera de trabajo que por los viejos tiempos quiere estar a su lado?  Mandarle un escueto mensaje? Un llamado?  Todo le parecía equivocado como siempre.

Finalmente opto por un llamado pero no lo encontró. Se odió por haber tardado tanto.
Como en otras épocas sus cálculos y especulaciones siempre salían mal y la dejaban como una persona que ella no era en verdad.
Seguía sufriendo esa recurrente pesadilla en la que lo veía y le explicaba atropelladamente cada una de las cosas que había hecho mal, que le había mostrado erróneamente sobre si misma haciendo que el huyera de ella a un lugar, bueno, a una mujer mas simple y mas buena.
Su pesadilla agregaría una escena más.

- Hola, Lucas. Como esta Diego? Quería mandarle un abrazo…por lo que paso…
- Si, y bueno. Imaginate. Largó todo, el diario, el programa de radio. El proyecto que teníamos en la editorial y se fue a la mierda. Es entendible.
- A donde?
- A Salta.






CAPITULO 2


Se quedo tildada. De todas formas, como tantas veces, lo disimulo muy bien y acompaño a Matías a un cumpleaños.
Claro que el tema surgió varias veces. Todos sabían que ella y Diego habían trabajado juntos en aquel programa tan cool y exitoso: “Dando vueltas”. Que irónico, esa experiencia  le cambio la vida para siempre y sin embargo  ahora la que estaba aún dando vueltas sobre si misma sin poder despegarse de su obsesión? Amor? Por Diego era ella.

- Si, un horror.
Repetía tratando de sonar compasiva pero suficientemente indiferente como para que nadie sospechara y para que no siguieran con el tema.
Mientras otros temas se iban encadenando, Camila  intentaba participar sin querer admitirse que no le interesaba nada de lo que decían, que las anécdotas de Matías la aburrían e impacientaban. Que sus amigos eran  superficiales, predecibles y sus vidas le resultaban correctamente patéticas.


“Correctamente patéticas”, seguro Diego había dicho eso alguna vez. O Lucas o Jime en alguna reunión de producción. Esas  en que lloraban de risa mientras armaban el programa y decidían  las presentaciones de los segmentos. Como extrañaba todo!! A todos. A Diego.
Muy a su pesar, sus recuerdos más valiosos y atesorados seguían siendo los de aquel año de trabajo. Fragmentos de todo lo compartido se instalaban en su mente y a veces, como ahora, perezosamente los dejaba flotar e inundar su ser de esas sensaciones mezcladas que Diego le provocaba con la misma intensidad que hacía tres años.

Cuándo fue la primera vez que lo vio?

 En una entrevista por un premio que el había ganado. Le presto atención porque justo le habían dicho que el estaría en la producción del nuevo programa: periodista, publicista, escritor. Un creativo. Le había gustado? Intrigado más que nada. No se hacia el gracioso, pero lo era. Sintético y preciso al hablar. Distante. Con ese hombre tendría que trabajar. En ese momento Camila imagino que tendrían un trato cordial y displicente. Y bueno, así fue por parte de el. Ella no pudo sostenerlo.

Un día cualquiera se vio a si misma desplegando las famosas armas de seducción femenina tan instintivas, tan conocidas y notó que el las observaba con curiosidad, que las recibía encantado. Y así como sucede ocasionalmente ese juego inmemorial y  entretenido se fue desarrollando día tras día  entre ellos. Claro que el no pretendía ir mas allá. Y entonces Camila comenzó a fingir que ella tampoco.

Que cosas la enamoraron tanto? Su distancia? Su desapego? Su rebeldía  consecuente con su accionar y forma de vida? su capacidad? Si, si y si pero también aquello que no se explica porque simplemente sucede y explota y se expande sin poder controlar, ni apagar con la fuerza de la mente o de la voluntad.

Con la mente una decidía como ella había decidido que Matías estaba bien. Que cumplía con ciertos requisitos, que con el iba a continuar su vida. No podía ser difícil. Compartían suficientes cosas como para acompañarse y también eran lo suficientemente autónomos como para no molestarse. Y ella quería  la casa decorada con el jardín y los niños y todo ese mundito. Matías formaba parte de la escenografita de manera perfecta. Este debía ser otro comentario sarcástico de Diego, sin duda. Aunque no referido a ella. Diego jamás le decía lo que pensaba sobre ella y sus decisiones personales, solo escuchaba y se guardaba sus opiniones. Camila prefería pensar esto a creer que era solo indiferencia.

Matías volvió a su lado y  ella se sobresalto. Su realidad la sobresaltaba siempre. Cuando se perdía en sus recuerdos y exploraciones psicológicas sobre ella misma y sus sentimientos, la realidad le parecía un chiste de mal gusto, un cuento superficial  e insípido del que no quería participar. Y entonces?

Cuando una de las invitadas le pregunto por planes para las vacaciones, desde lo profundo de sus laberintos cerebrales respondió muy tranquila

-         tengo que hacer un viaje a salta.

Nadie se sorprendió demasiado. tampoco Matías, acostumbrado como estaba a sus viajes con amigas, a sus campañas, a sus escapadas porque sí. Que suerte. Ahora solo tenia que explicarse a si misma que pensaba hacer y por que.
 


viernes, 2 de septiembre de 2011

SEGUIME QUE TE SIGO

SEGUIME QUE TE SIGO….


“Hola gente. Comiendo ravioles de calabaza.los quiero.”

Este mensaje simple, corto, tal vez desconcertante, lo escribe la actriz mediocre en su twitter. Tiene miles de seguidores. Algunos de ellos se emocionaran al enterarse lo que ella esta ingiriendo con tanto amor a cuestas. Sentirán que comparten su vida y esta intimidad les causara felicidad instantánea y efímera.

Esta es una forma de comunicación que crece día a día y comienza a dominar la manera de expresarse y relacionarse de muchos.
Es interesante culturalmente. Pareciera un fenómeno que aun no tiene una dirección definida pero ya es usado con variados propósitos. Por el momento, creo que el principal tiene que ver con el impulso voyeurista  que todos tenemos dentro y que a su vez alimenta el ego y el exhibicionismo de muchos otros.

No me resisto y aunque primero me invade el sarcasmo y la critica, luego trato de no ser inflexible y retrograda para entender por que y para que nos comunicamos así.
De pronto si hay una tragedia o catástrofe, nos enteramos inmediatamente como se sienten las celebridades del mundo globalizado al respecto. Que bueno!
Es reconfortante saber que el cantante latino en su mansión de Miami expresa su enorme tristeza por un accidente fatal ocurrido en buenos aires o que alguna lánguida modelo porteña  envía fuerza y luz a los damnificados de un terremoto en Asia.

No se. Sigo observando a veces pasmada, a veces curiosa y por el momento me quedo con la reflexión de alguien a quien admiro mucho, pero no conozco…. bueno lo conozco tanto. Todas sus entradas de 140 caracteres revelan todo sobre el. Que más puede haber!! En fin, el dice, “me parece medio al pedo todo esto.” Y me pone triste su escepticismo. Tal vez en su próximo post este más animado. Lo seguiré ansiosa.