sábado, 28 de junio de 2014

Sh Sh Sh

Busco un resto de energía y entro.  Espero inútilmente unos instantes.
-          Bueno, comenzamos. Silencio, por favor.
Chirrido incesante de bancos y sillas. Caride y Morrone siguen charlando de espaldas a mí. Villa y Jofré lanzan carcajadas en el fondo.
-          Sh Sh silencio. A sus lugares. Sh Sh
Rodone abre la puerta. Me explica  sobre el bullicio dominante que tiene que buscar su mochila pero que está presente y no llegó tarde. No llego a responderle. Se va y la deja abierta.
-          Bueno. Sentados,  por favor.
Se acerca Maggi y me pregunta si puede ir a buscar su libro al locker. Me freno cuando estoy por repetir por centésima vez en el año que deben tener sus materiales.
¿Para qué lo haría? Nada tiene sentido.
-          Sh Sh. Vamos a comenzar con la guía de preguntas que tenían de tarea.
-          Yo falté. Me dice Robledo moviendo sus puntas fucsias bajo una melena amarilla casi fosforescente.
-          ¿Pediste la tarea?
-          No.
Es inútil continuar esta conversación cada vez más estéril  en este curso.
-          Compartí el trabajo con Carlés.  Sh Sh Sh  ¿todos tienen el texto?
-          ¿Cuál?  Pregunta Di sarli  y lo hace seriamente.
 No podía faltar esa  pregunta. La que podría hacerme estallar y lograr unos segundos de silencio. Un espectáculo que puede captar la atención de algunos por un ratito.
No lo hago.
-          Sh Sh Sh  Nos organizamos, por favor.
Sh Sh Sh. El sonido prohibido. 
En las prácticas del profesorado nos bajaban la nota si lo utilizábamos. Nos daban una larga explicación sobre lo antipedagógico y desmotivante de ciertas actitudes.
“Jamás emitir ese sonido molesto y en extremo perturbador para  la situación pedagógica ideal. No es la técnica correcta de retomar el control de una clase”. Decía la profesora Grandinetti, de quién dependía nuestra última nota y el título.   Todas asentíamos tomando nota  en un silencio divino.
-          Se callan.  Grito.
Peor aún.  Mi docencia involuciona drásticamente hasta reducirse  al primitivo,
Sh Sh Sh
Jofré levanta  la mano. Siento un asomo de esperanza.
-          ¿Vas a responder la pregunta?
-          No. ¿Puedo ir al baño?
-          No. Esperá hasta el recreo.
Martinez está mandando un mensajito en su celular. En una fracción de segundo pienso si lo ignoro y comienzo de una vez o lo mando a firmar  y sigo interrumpiendo este calvario. Decido dejarlo pasar.
-          Rosales, respondé la primera pregunta de la guía.  Sh Sh Sh
-          No la hice porque no entendí.
-          ¿Qué es lo que no entendiste exactamente?
-          Todo.
Risas y resoplidos diversos.
-          Sh Sh  A ver,  quién puede responder la primera pregunta. Ya la habíamos trabajado en clase.
Vidal  levanta la mano y ante mi gesto de súplica comienza a leer con una voz  inaudible detrás de tantas interferencias que la interrumpo.
-          ¿Qué dijo? Un coro desafinado demanda  impaciente.
-          ¿Ponemos eso? Una queja de los que no tienen idea.
-          No. Sh Sh Sh

Juarez le tira la cartuchera a Muslera.  Este le empuja la carpeta hasta que cae del banco y se desparraman todas las hojas. Risas. Varios se levantan para ver mejor el incidente. Los protagonistas se quejan simultáneamente mientras me piden alguna absurda justicia.

-          Voy a darles diez minutos para que revisen y  completen la guía y me la entregan. Lleva nota. El que no entrega tiene un uno.
Estoy loca. No puedo corregir más este fin de semana. Me castigo a mí misma una vez más queriendo castigarlos a ellos.
-¡Es injusto!  Exclama Britos.
-Sh sh sh
 Ahora sí rompo mentalmente todas las teorías de todos los manuales de pedagogía.  
Pero hay silencio por primera vez desde que entré.
Camino hacia el fondo.
Mi audición ha disminuido como otras capacidades  pero sigo teniendo ese radar  afinado por los años y no se me escapa cuando Robledo gira sus puntas fucsias hacia Carlés y le comenta:
-          Ah, ta re loca la mina.
-          ShShSh  repito,  fingiendo haber escuchado solo un murmullo.





martes, 17 de junio de 2014

PIEDRA

Avanzo un poco más en esta  verde colina y encuentro la piedra.Pertenece a un muro  de lo que fue este castillo.  Es azul grisacea y su fría humedad me rachaza.Fantaseo,quiero atribuirle a su eterna indiferencia, la cualidad de testigo activo de incontables vidas con sus principios y finales. Quiero concentrarme y percibir en ella un eco que  las delate, las conserve y las acerque pero su  silencio pedante me desalienta.
Siglos y siglos sin quebrarse. Ella tiene un juego audaz con el tiempo , le hace frente y tiene resto.  Magnifica   mi ser efímero y vulnerable como el de todos aquellos que pasaron y pasarán a su lado. De pronto me aterra la idea.El contraste.  

No es una epifanía. o sí. Es algo obvio pero dejo que  su muda dureza  me muestre sencillamente lo que es mi fugaz vida.    




viernes, 6 de junio de 2014

MI  RAYUELA


tiza. patio.
siesta soleada
tiempo quieto.
cuadrados prolijos
sobre piedra clara.

escala al cielo
en diez pasos marcados
estructura ordenada.
anticipo de otras
delineadas en el vacío
y en la nada.
etapas hasta la meta
pero no tan firmes
ni tan claras.

sábado, 8 de febrero de 2014

COSITAS CHIQUITAS

En el 2014 voy a escribir cositas sueltas y chiquitas y veremos que sucede y sobre todo de dónde viene la inspiración.
Voy a forzarme a mí misma y a mi pereza y presentaré un artículo a mi jefe invisible una vez por semana.
La gran resolución!

lunes, 13 de mayo de 2013

LA ADORADORA



LA ADORADORA


Es adolescente como las de antes y como las de ahora también.
Como las de antes porque sueña despierta y  desesperada con su objeto de deseo. Ese objeto perfecto que la colma de emociones desbordadas.
Es como las de ahora, porque gracias a la tecnología, hace pública su obsesión de niña que desea ser mujer amada.
No discierne entre la fantasía y la realidad. Ella cree que eso que siente es tan intenso que debe ser amor puro y genuino; entonces se enfrenta sola contra todo. Se destruye a sí misma y a su propio ser. Solo importa lo que a él le gusta. Todo lo que lo rodea es ahora fascinante y se lo apropia porque la conecta con él. Una ingenuidad que da ternura  e impacienta por igual.
Qué va a pasar con esta adoradora? Con su persecución enfermiza y su cariño desenfrenado?
Una tragedia?
Sí.
La tragedia de crecer y aceptar la realidad.
Mientras tanto es pertinaz en su pasión. Exhibe sin pudor su reluciente excitación. Es tan rara esta época en la que no se guardan ni se esconden los diarios íntimos ni las ansias de muchachitas alzadas. Al contrario, se sufre en manadas de redes invisibles con testigos seguidores y voyeurs indiferentes.
Leo sus súplicas, sus insistentes y agotadores reclamos y pienso en toda esa energía empantanada que no encuentra un cauce real. Ya llegará.
Pobre chica. Pobres todas las chicas que se enamoran de una idea y pretenden alojarla en un cuerpo libre, ajeno y tan lejano en su piedad. 



viernes, 12 de abril de 2013

VACIAR LA CARTERA



Hoy no fui al taller porque no me decidía. Ese lujo que es la indecisión cuando algo no es obligatorio. Hice varias cosas intrascendentes y rutinarias que nunca se notan ni hacen diferencia en esta casa tan desordenada que habitamos. Una de esas actividades, igual de mecánica que las demás, me produjo una sensación extraña así  que fui registrando cada movimiento como si tuviera algún significado. Algún símbolo.
Simplemente vacié el contenido de una cartera que había quedado abandonada en el perchero desde fines del año pasado.
 Muchos papeles, papelitos y objetos que no necesité evidentemente. Por las dudas, antes de tirar todo en una bolsa de basura, observé cada uno y rápidamente se convirtieron en disparadores de mi memoria y de mi vida durante casi un año.
Como una caja de Pandora, comenzaron a saltar angustias, alegrías, tedios y melancolías. Todo mezclado y todo olvidado pero conservado en esa oscuridad paciente. Será que justo leí una frase de Borges sobre las historias que pretenden “la reducción de la vida de un hombre a dos o tres escenas.” Mi cartera y su variado contenido me mostraban a que se reducía mi vida.
Abollé y tiré sin mirar una cantidad enorme de tickets de supermercado. Hubiera podido adivinar sin temor  a equivocarme la cansadora repetición de artículos enumerados en esos angostos y largos papelitos. Para un investigador, un trabajo más que simple si debiera deducir rutinas alimentarias y domésticas en general.
Tickets de teatro. Una salida de amigas, todas con el mismo deseo de escapar un poquito, un ratito de la vida familiar para ser solo mujeres enteras e individuales en  una noche de viernes.
Tickets de cine. Una película en 3 D. Habrá sido en vacaciones de invierno?  Creo que fue una de las últimas películas que veremos juntos con los chicos hasta que se les pase la etapa de no compartir los mismos  intereses cinéfilos.
Un trozo de papel con un número de teléfono sin ningún nombre. Un plomero? Una nutricionista? Un gran misterio que va a la basura con el resto.
Cuatro biromes. Ninguna escribe. Gomitas para el pelo.
Recetas e indicaciones. Turnos de dentistas. Muestras de cremas. Un artículo del diario La Nación fotocopiado que me dieron en una reunión de padres. Leí el título y lo tiré también: hoy no estoy para sermones.
Una tarjeta de  invitación a un  casamiento. Que bueno que se casó Graciela. Quien lo hubiera dicho. La vida tiene sorpresas inesperadas después de todo.
Un volante de una feria de navidad a la que fui pero no compré nada porque era un tumulto de mujeres insoportables. Igual recuerdo el café que nos tomamos con una amiga y lo bien que nos hizo a las dos compartir los sentimientos contradictorios que esa época del año nos provoca.
 Pero entonces me doy cuenta que ya es abril y como en el verano usé otras carteras, no se que pasó en mi vida ni donde están los días de estos meses hasta hoy.
Voy a vaciar esas carteras también. 



sábado, 23 de marzo de 2013

Volver a las palabras

Los borradores y las historias sin terminar me persiguen.
 Me acechan y me enfrentan a mis debilidades y mis traumas.
No las termino. Están llenas de errores. Editar me agota mentalmente.
Los relatos terminados son tristes y poco esperanzadores: mi visión de la vida.
Ahí voy con mi tendencia a la ironía y al descreimiento.
 La resignación: esa gran bandera de la que me enorgullezco y me hastío.
Como las dietas estrictas que cuesta cumplir, me propongo empezar el lunes o tal vez continuar con algunos de mis "hijos" abandonados en el camino.
Se que me esperan. Cobran vida cuando los releo...pobrecitos.
Volveré... Volveré...