viernes, 10 de agosto de 2012

LEÑA

LEÑA


Tengo catorce años. Es invierno. Estamos por tomar el te frente a la chimenea del hall. El único lugar donde no hace mucho frío en esta enorme casa.

Todo esta impregnado de olor a leña quemada.
En la mesa con mantel  amarillo hay tostadas, manteca y miel. Tal vez scons que hizo mamá por si se acababa el pan.

Estamos callados. Pronto será de noche. Yo tengo que estudiar y después, solo después de cumplir con esos deberes por los que siento pánico y agobio, voy a escuchar el cassette de Los Beatles que me ayuda a pasar los días sin sufrir por lo que no tengo y lo que no puedo hacer. No hago reclamos.

Hay muchos problemas pero puedo evadirlos. Tengo que estudiar. Espero que no llueva mañana cuando tenga que caminar hasta la ruta a esperar el colectivo que recorrerá veinticinco kilómetros para llegar al colegio. Me gusta el viaje y se me hace corto mientras imagino futuros mágicos con finales felices y oportunidades que se abrirán como flores.

No importa lo que esta pasando en casa. Se puede soportar. Pronto llegara la primavera. La luz, el calor y los olores más amables que la leña quemada que se huele en mi blazer y en mi pelo.


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