LA
ULTIMA
ESPERA
Es una galería soleada. Ellas están allí distribuidas en
manojos en sus sillones o sillas de ruedas con sus cuerpos vencidos y sus
miradas ausentes. Están las tranquilas, las ansiosas y las perdidas.
Unas enfermeras gordas se desplazan cansadas mientras las
vigilan y las ignoran.
Cuando abro la puerta, algunas levantan la mirada y buscan
la mía expectantes. Las saludo en
general y me alivia ver a las que me sonríen y se ponen alertas. Varias no
cambian su gesto vacío.
-Como están? Que calor! Va a llover.
- Como está afuera? Pregunta muy entusiasmada una que parece
empeñada en no desconectarse de la realidad cotidiana como las otras.
Pienso en frases incongruentes y casi todas definen este
lugar: La vida muerta, la dolorosa armonía y la sonrisa llena de llanto.
Este es el fin de sus días y la despedida. Esta última
espera en la galería soleada.

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