MALEABLE
Fui arcilla y ahora también y que suerte que en este momento
lo soy más.
Me gusta seguir siendo arcilla blanda, cambiante e
inacabada. Es lo que más me tranquiliza de esta vida: saber que hasta el final
hay posibilidad de nuevas formas. A veces claras y definidas; otras, retorcidas
e incomprensibles. Nunca rígida del todo. Se resquebrajaría.
Cuantas manos cuidadosas me moldearon aunque algunas no supieron y no pudieron.
Aprendí a esquivar las ásperas y torpes y ahora se reconocer
alfareros habilidosos que logran conformarme por un tiempo hasta que otras me
parecen mejores. Así puedo seguir transformando esto que soy. Esta arcilla tan
igual a las demás y sin embargo distinta.

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