No se para qué llego tan puntual. Siempre lo mismo. Esta médica no sé que se piensa. Para qué da turnos si después aparece toda esta gente y encima los atiende primero y sin apuro, claro.
Y ahora atiende enanos, por favor. Este habrá salido de un circo? Para que pago esta prepaga carísima si esto es peor que un hospital público. Que desastre!
El viejo y la vieja de que hablarán? Hasta se ríen? Ya me veo que los voy a tener que dejar pasar primero. No se por qué sonríen. Acaso no se vieron? Pierden el tiempo viniendo al médico y haciéndose análisis. Por lo que les queda… en fin.
Ese que está ahí no es el chanta repartidor de diarios? Ya le dije a Alberto que no me gusta nada ese tipo. Seguro que relojea las casas y campanea a los chorros porque sabe cuando estamos y cuando no. Obviamente esa ropa y ese reloj no se los compró con lo que gana en su kioskito. Que país de porquería! Nosotros encerrados y los chorros libres y contentos.
La imbecil de la médica que no me atiende y se pasa la hora. Se me va a cerrar el naturista y me quedé sin quínoa y sin lino. No puedo hacer todo. Si no me atiende ya, armo un escándalo. Me va a escuchar ella y la prepaga.
Ah, tengo que pedir turno con la pedicura también. Pero ahora por celular, no. Me van a escuchar todos estos muppets mientras hablo . La gente es chusma. Que se meten con uno y sus cosas?
Ese revistero lleno de revistas idiotas. Me tengo que acordar de tirar todas las revistas “Buena Salud” que coleccionaba. Cuanta plata tirada a la basura. Al final, no se para que las leía. Son unos estafadores. Todos.

No hay comentarios:
Publicar un comentario