UNA HISTORIA REPETIDA
Esta historia tambien esta didicada a mirtha, la unica persona que la leyo y la comprendio porque compartio y comparte muchas ideas sobre el amor, la pasion, el dolor, la vida.........
como siempre, gracias!!!!!!!
Esta historia tambien esta didicada a mirtha, la unica persona que la leyo y la comprendio porque compartio y comparte muchas ideas sobre el amor, la pasion, el dolor, la vida.........
como siempre, gracias!!!!!!!
PARTE 1
SUCEDE QUE ME CANSO DE MIS PIES Y MIS UÑAS
Y MI PELO Y MI SOMBRA
SUCEDE QUE ME CANSO DE SER HOMBRE.
P. Neruda
Y ASI VOY, CIEGO Y LOCO, POR ESTE MUNDO AMARGO;
A VECES ME PARECE QUE EL CAMINO ES MUY LARGO,
Y A VECES QUE ES MUY CORTO…
Y EN ESTE TITUBEO DE ALIENTO Y AGONIA,
CARGO LLENO DE PENAS LO QUE APENAS SOPORTO.
¿NO OYES CAER LAS GOTAS DE MI MELANCOLIA?
R. Darío
El teatro estaba vacío, oscuro y con olor a tela polvorienta. Ramiro se acerco al grupo y escucho las indicaciones que tulio, el director, les daba. No prestaba atención porque no le importaba la obra. Su personaje no le parecía especialmente importante. Observo a los actores principales sonreír confiados. Se manejaban con comodidad coqueteando unos con otros desplegando sus encantos y sus egos con naturalidad.
“El elenco” estaba formado por algunos actores consolidados, tranquilos y amables. Otros jóvenes, caprichosos y soberbios que ocultaban esto con humor y un cierto sospechoso compañerismo.
Ramiro festejaba sus chistes, los escuchaba pretendiendo prestarles admirada atención y al mismo tiempo ocultar su timidez e incomodidad.
La cronista de espectáculos del diario importante interrumpió a tulio con un saludo cariñoso y chillón. Todos se acomodaron y se fueron turnando para describir las bondades de la obra pronto a estrenarse.
-y vos Ramiro? ¿Que podes decir de tu personaje?
- es un personaje difícil. La oveja negra de la familia lleno de rencores y secretos sórdidos que descarga su resentimiento contra Rosa, la mujer de su hermano….
-ah! Que interesante! Y Rosa es Agustina Klempt. No te podes quejar. Te toca bailar con la más linda…
- …………..
La más linda sonreía sin inmutarse como siempre. Como a todos. Como a los fotógrafos de las revistas de actualidad. Solo le faltaba la bikini y sacar un poco la cola.
Ramiro recordó la conversación que había tenido sobre ella con mariana, su novia. “linda, mala actriz, nada tonta para ciertas cosas pero cero talento!” esa fue la sentencia de mariana al enterarse que Ramiro y Agustina trabajarían juntos en la obra.
Mariana mostraba una mezcla de desprecio y envidia que brotaba de lo mas profundo de su ser, de su esfuerzo de actriz de teatro off que luchaba sostenidamente por un lugarcito “en el medio artístico local”
“te juro que no tengo nada que envidiarle. Es hueca, superficial. No tiene ni idea lo que significa la actuación. Si mi profesora de teatro la agarra, la destroza.”
Así era Mariana. Siempre sentenciaba. Sabía lo que quería y sabía por donde buscar su suerte y su destino. No era generosa ni tolerante porque en esta profesión aun nadie lo había sido con ella. Tampoco lo era con el, por supuesto.
La conoció cuando trabajaban juntos en el ciclo de obras del teatro joven interamericano. Ramiro quedo inmediatamente deslumbrado con su talento. Todos sus gestos, sus movimientos tenían una sutileza y una fuerza interpretativa que a el le hubiera gustado absorber. Mariana podía interpretar lo que fuera. Los directores y profesores de talleres siempre la ponían como ejemplo. Mariana no necesitaba ser humilde pero injustamente, tal vez, el éxito no le llegaba. La fama y su extraordinario don para la actuación iban por caminos diferentes. Y a veces parecían alejarse cada vez más.
Cuando se suspendió el unitario que la tenia como protagonista, Ramiro se sintió en la obligación de consolarla y contenerla sobretodo porque el venia con una buena racha de trabajos y hasta le parecía injusto que eso sucediera siendo que el no se esforzaba ni la mitad que ella por lograr roles destacados. Responsablemente, ese verano la acompaño al pueblo del interior donde vivía su familia y aunque quiso huir cada día que pasaba, la sensación de estar haciendo lo correcto, algo casi heroico por primera vez en su vida, hizo que se quedara esas dos interminables semanas hasta que mariana recupero la energía para volver a intentar y demostrar cuantas veces fuera necesario que ella si era una actriz talentosa.
¿Por qué seguía con mariana?
La cronista volvió a el,
- este es el papel más importante hasta ahora en tu carrera?
- Si, claro.
Trataba de recordar que le había contestado al periodista del diario digital esa mañana. Odiaba repetir siempre lo mismo pero más odiaba contradecirse y que algún notero o periodista afilado, lo remarcara en alguna publicación de medio pelo o en algún programa de TV especializado en encontrar esos errores y destacarlos como algo imperdonable e incoherente. Como si a alguien le importara.
Su mama le había dicho que no podía dormir cuando leía comentarios sobre el en las versiones digitales de diarios y revistas que repasaba en la computadora de su trabajo. Ramiro le recomendaba que ni se metiera. El de hecho ya no lo hacia mas. No podía enfrentarlo. Esa masa de gente sin rostro que lo odiaba y lo humillaba sin razón, lo dejaba tambaleante y confundido.
Cuando se anuncio que el formaría parte del elenco de esta obra, cometió el vanidoso error de leer comentarios al respecto en Internet:
LALA-5 “Ramiro Tedesco es de madera! No sirve. Para que lo contrataron? Habiendo tantos buenos actores, por favor.”
Ese fue el primer y único comentario que leyó de los 86 que aparecían debajo de la noticia sobre su incorporación a la obra. Decidió que ni la curiosidad, ni la vanidad harían que se volviera a meter jamás en ese nido de víboras electrónico.
La cronista no se daba por vencida:
- que podes decir de tus compañeros?
- Es una oportunidad para aprender. Me siento muy privilegiado.
Bla, bla. No pensaba eso ni creía que alguien tomara en serio sus dichos pero era lo que había que hacer. Todo bien.
Termino la nota para el diario y el director les pidió a todos que se quedaran a comer sushi que les mandaba el productor para celebrar que los ensayos auguraban un éxito rotundo y que la obra ya estaba dando que hablar aun antes del estreno.
Todos aceptaron. Hubo chistes, comentarios subidos de tono, actrices inventando complicidades entre ellas, actores haciéndose los amigotes con todo el mundo. Ramiro observaba todo como un espectador despectivo y desconfiado sin que se notara, obvio. Total como era el más nuevo, todos creerían que estaba intimidado. No le importaba lo que pensaran, en realidad. Era uno de esos días en que no le preocupaba en lo más mínimo lo que sucediera con la obra, con su carrera, con su vida. Actuar era algo que el amaba, a veces. A veces creía que tenia talento, a veces dudaba. A veces todo le daba igual y misteriosamente cuando esto ocurría, las cosas le salían mejor.
- te quedaste conforme con la escena?
Mónica Herman. La prestigiosa actriz de cine, siempre chispeante, superada, graciosa. Con sus 50 años estaba en el podio: admirada, “reconocida actriz aquí y en el exterior” como decían los críticos. Ojos enormes y provocadores, sonrisa experimentada. Se hacia la simpática con todos. A el solo lo observaba y le susurraba comentarios al director que Ramiro intuía tenían que ver con el y su interpretación. Por supuesto, Mónica se sentía con derecho a participar de la dirección ya que tulio mostraba un obsecuente respeto por ella.
- si, gracias. Muy buenas tus sugerencias. Me parece que ahora quedo mejor con los cambios.
Menuda pero todavía con curvas que no se empecinaba en exagerar como otras pendeviejas. Ella sabia mostrarse de una manera estudiadamente sensual como todo lo que hacia: movía las manos, se mordía los labios, fumaba con lentitud, todo, todo lo hacia de forma hábilmente sensual. Ramiro entendía que Mónica tenía décadas de perfeccionamiento en este arte femenino y que en el último tiempo lo habría pulido más luego de su separación del periodista estrella con quien había estado casada muchos años.
-tomas vino?
-si, te traigo.
-por favor.
Lo estaba buscando? Como saberlo. Carlos Reyes, uno de los protagonistas, quien resulto bastante mas macanudo de lo que el hubiera imaginado, le había dicho que por experiencia propia, “casi todas estas actrices” quieren tener una revolcadita inocente para relajarse mas durante la temporada teatral que compartirían. Ramiro volvió a preguntarse como podría saberlo sin quedar como un boludo. Era tan colgado para las señales. Prefería dejar pasar las oportunidades si no estaba completamente seguro.
El también había tenido sus revolcaditas con minas grandes, con pendejitas del taller de teatro, con fanáticas de la novela para adolescentes que se la hacían muy fácil en el VIP de algún boliche. Pero desde que estaba con Mariana quería portarse bien. Quería entender como era el esfuerzo de negarse. Si total, todas eran iguales.
Todavía tenia la esperanza de deslumbrarse y conmoverse con alguien. Que pelotudo! Con quien se iba a deslumbrar en este ambiente de minas egocéntricas y caprichosas que no sienten nada honesto jamás. Bueno, este no era su día. A su pesimismo habitual se le agregaba el cansancio de los ensayos y la ansiedad del inminente estreno con las temidas criticas a su actuación. Lo mejor era irse a la cama con una de las novelas que se había comprado el día anterior en la librería que estaba frente al teatro. Un lugar donde podía pasarse horas y olvidarse hasta del mismo. Solo deseaba que mariana no estuviera esperándolo. Quiso borrar ese último pensamiento. No estaba para enfrentar lo que le pasaba con Mariana. Era demasiado por hoy.
- tu vino.
- Brindemos por el éxito de la obra. Tengo la intuición que esta obra no solo va a funcionar muy bien. Va a ser muy especial para todos. Para vos sobretodo.
- Gracias, en serio.
Que esperaba que le dijera?
- viste la versión en cine? La que hizo el director mexicano maurette?
- No
- Yo la vi hace poco. Cuando estuve de viaje. Vos compones el personaje mucho mejor que ese actor yanqui patetico.
- bueno, gracias.
- No te lo digo para que te la creas!! Pero vas por buen camino. Ja ja ja
Esa risotada que era su marca. Ramiro tenía que admitir que lo atrapaba. Mónica sabía llevar las cosas. El no tenia que hacer ningún esfuerzo. En sus casi 29 años, no había podido descubrir por que algunas mujeres te la hacen tan bien y otras en cambio no tienen idea y te aburren al instante. Mónica era una experta y lo estaba buscando con maestría. Con un histeriqueo sutil y con la autoridad de la mujer que sabe como obtener lo que quiere.
- me voy. Queres que te lleve?
- no. Me voy con tulio. Gracias. La próxima me llevas vos.
Si, una verdadera experta Mónica. Pobre mariana.
En el estacionamiento estaba Agustina klempt, la linda, a punto de subir a la camioneta de su novio. Un polista que juntaba millones en Arabia y Europa. Se saludaron con un gesto vago.
-nos vemos mañana.
- chau, hasta mañana.
Agustina con su pelo lacio de propaganda, sus ojos amarillos increíbles y esa piel lustrosa que olía a naranjas y a otras frutas indescifrables. Cuando tenia que abrazarla en la “escena violenta” de la obra, ese olor se le metía en la nariz y no lo dejaba por horas. Era un pelotudo, definitivamente. Como decía Mariana, Agustina era una tonta y nada más.
El polista arranco y ella regalo una de sus sonrisas de campaña publicitaria a los fotógrafos que estaban en la salida.
Que buena vida la pendeja. Linda, haciendo mucha guita, De “novia” con el polista mas fachero. Tenía motivos para creérsela un poco. Las otras minas la envidiaban mucho. Mariana, mas que todas.
No habían hablado demasiado durante las semanas de ensayos. Ojo, Agustina no hacia comentarios tontos cuando discutían los parlamentos. A veces decía cosas ingeniosas y casi lograba desprenderse de la imagen de “linda tonta” que todos tenían de ella. Igual la adoraban y ella lo sabía. Era “la novia ideal” de todos los adolescentes y no tanto. No era la mina que mostraba el orto en la tapa de las revistas de cuarta. Sabía manejar perfectamente “su imagen”. Ramiro la intuía calculadora y racional porque a pesar de su juventud y su notoriedad, jugaba sus cartas bien y todo le estaba saliendo perfecto. Que mas podría querer la pendeja?
El no había intentado acercarse a ella en ningún momento. Un poco lo intimidaba y otro poco no quería adorarla como todos. Algunos lo hacían de manera disimulada. Otros sin la menor sutileza. Ella era dulce y fría con todos. Era arrogante, vivísima como todas las hembras que saben como usarse a si mismas y a los demás para su propia conveniencia. Bueno, que se la comiera el polista. A el le chupaba un huevo. Otra vez su pésimo estado de animo aflorando.
Mariana estaba en su departamento. Que cansancio. Tenía tan pocas ganas de hablar. Que la cosa no se pusiera difícil, por favor.
- recién llegue de canto. Comemos algo?
- te fue bien?
- si. Sabes que Gabriela y Amalia se van a España con el grupo vanguardia 21? Viste los acróbatas que cantan covers con una puesta muy teatral tipo opera. Te acordas?
- si. Estaba bueno.
- Me dijeron que tengo posibilidades si quiero ir porque los que arman los elencos rotativos son los mismos de arte joven. Yo los conozco. Te parece que intente?
- Si, mas vale. Si te dan ganas. Además en Barcelona, no? siempre quisiste ir.
- No te importa si me voy.
- Es laburo, mariana, como me va a importar.
- No se. Por lo menos decime que me vas a extrañar.
- Pero si tonta. Pero este laburo es así. Nunca sabes de donde te van a venir las oportunidades y…
- Yo te importo, Ramiro?
- Uhh no. Vengo de ensayar todo el día esta obra de mierda. Estuve careteándola todo el tiempo. Ni se si la van a levantar al día siguiente del estreno. Estoy re podrido. Por que volvemos sobre esto? Hace falta?
- Me parece que estamos los dos cansados de muchas cosas.
- Bueno, calmate un poco. Comemos algo?
- No. Mejor me voy. Mañana a las siete voy al casting de los comerciales de cerveza. Es la segunda vuelta. Capaz quedo.
- Seguro.
Cuando escucho el ascensor en su silbido descendente, Ramiro sintió tanta paz como culpa. Que pasaba? Si mariana era divina. Todo el mundo se lo decía. Cuando la conoció en el taller de teatro de Cosorski, pegaron onda rapidísimo. Ramiro no podía creer lo bien que interpretaba lo que sea, lo que le dieran y tenia esos hoyuelos cuando se reía y sus comentarios eran tan agudos. Conocía a todos los escritores y piezas teatrales “que valían la pena”. Le recomendaba libros y obras de teatro. Ese juego de ser jóvenes intelectuales le divertía tanto a Ramiro.
El, con toda su vagancia, quería absorber todos estos conocimientos que Mariana recitaba sin esfuerzo junto con su facilidad para actuar, para observar e interpretar. Lo entusiasmo tanto que a la semana de conocerse, se escaparon dos días a un duplex en Mar Azul que le presto el gordo Sánchez.
Llovió todo el fin de semana pero, raro en el, no se aburrió ni un minuto y no porque se la pasaran garchando. Aunque eso también había estado muy bien. Es que mariana se tomaba ese aspecto de la relación como una lección de teatro: observaba, probaba y hacia todo para sacarse un diez.
Se cuidaba de no decir nada que lo hiciera sentir acorralado y sabia seguirlo con humor y docilidad. No tenía que esperarla mucho, ni insistir con demasiados adornos para que ella se soltara. Era buena alumna. No quería que le explicaran las cosas varias veces.
Pareció natural que después de ese fin de semana, estuvieran juntos. Compartían sus experiencias laborales, sus ideas y sus “proyectos”; pero lo mas cómodo era que cada uno siguiera donde estaba. Cada uno por su lado en esa intensa búsqueda por lograr mejores roles, mejores posiciones, mejores sueldos, en fin… el éxito, aunque lo disfrazaran de expresiones como “personajes interesantes”, “obras desafiantes”, bla, bla…
Una noche celebraron que a ella le habían dado un papel importante en una novela del mediodía y que el había logrado su primer protagónico en un unitario “prestigioso” y después de comer comida china y tomar mucho vino blanco, hicieron el amor con tanta felicidad, tanta plenitud que creyeron al mismo tiempo que se amaban porque todo estaba tan bien, porque se entendían y se sentían cómplices. Exhaustos, entre sabanas enredadas, Ramiro le susurro al oído que la amaba y que la necesitaba para vivir. Mientras mariana con sus hoyuelos y su cara transpirada, reía asustada, el se dio cuenta que tal vez esto era comprometerse o joderse si la cosa no seguía bien.
Todo anduvo bien un año. La rutina, los trabajos, las audiciones, los cursos, el gimnasio. Las posibilidades que se abrían y las que se escapaban. Los dos seguían intentando sus caminos con energía y optimismo. Entre grabaciones para televisión, participaciones en obras de teatro, castings para cine, la vida transcurría ordenadamente.
Cada vez que Ramiro iba a proponerle que se mudaran juntos, por algún motivo se callaba. Sabía que ella era muy orgullosa para sugerirlo. Tácitamente, lo mas claro que se habían dicho al respecto era que en cuanto engancharan buena guita, se comprarían una casa para empezar a convivir. Mientras tanto, “así estaban muy bien”.
Pero ahora Ramiro estaba bien cuando estaba solo en su horrible y oscuro departamento. Estaba bien cuando a la madrugada se quedaba leyendo hasta terminar novelas complicadas que lo confundían e hipnotizaban. Estaba bien cuando a la mañana, en vez de ir al gimnasio, se quedaba escribiendo ideas que le venían a la mente después de terminar esas novelas de autores grosos que lo alucinaban. Ahí se sentía bien. Por ahí había una punta de la felicidad.
Pero al gimnasio había que ir. Chichi, la mano derecha de su representante, una vieja sargentona con voz de fumadora, le había dicho la segunda vez que lo vio en la oficina de Rosconi:
- vos, mas gimnasio, menos noche, menos gatos y por ahí, tal vez salís a relucir como actor. No te marees con esa cara de lindo que tenes con tus ojos profundos y tu sonrisita misteriosa. Si queres llegar a algún lado, no seas vago. Se disciplinado y constante. Yo ya vi pasar tantos por acá. Muy pocos llegan y se mantienen y a veces es suerte nomás.”
Chichi, que vieja divina .Ella fue quien lo llamo una tarde y le dijo:
-apunta todos tus cañones a esta obra. Es la mejor en mucho tiempo. Tiene el mejor director. Todos actores buenos. Algunos solo chapa, como siempre, pero son llamadores de entradas, claro. La cosa es que le tenemos mucha fe. Esta obra va a andar y te va a ayudar mucho. Así que esmerate en la audición con Tulio Renzi. Es muy exigente, pero el mejor en lo suyo. Todos mueren por estar con el. Este es tu trampolín.
- no me metas presión, chichi.
La audición fue corta. Leyó el texto que le dieron y tulio le pregunto que era lo que lo conectaba con el personaje.
Sin pensarlo para nada, le contesto,
- el desgano. La impaciencia. Las ganas de escapar.
Tulio y su asistente se quedaron callados mirándolo
-gracias.
Al día siguiente chichi lo llamo para decirle que el papel era suyo. Le contó confidencialmente que Tulio había hablado largamente con Rosconi sobre el y que, resumiendo, se había quedado impactado y le veía un gran futuro.
Para festejar, la invito a mariana a comer a un restaurante de moda en Palermo. Brindaron varias veces pero tal vez por su ansiedad y excitación, las conversaciones se cortaban, tenían que esforzarse por sostenerlas agregando detalles y pretendiendo estar interesados en ellos. La mente de Ramiro se escapaba todo el tiempo y todo el tiempo la tironeaba nuevamente para hilar algo que incluyera a Mariana. No fue fácil.
Llamo a su viejo y después a su vieja. Ninguno dijo mucho. Ramiro no sabia si estaban enojados, desilusionados o si simplemente eran indiferentes ahora que ya no tenían que sufrir como cuando era adolescente y se llevaba todas las materias, se rateaba o no avisaba donde estaba los fines de semana. Cada uno por su lado, sus viejos le habían perdonado todas sus pendejadas hasta que cumplió veinte y cada uno por su lado, le hicieron ver que se tenia que mantener solo, laburando en la ferretería de la familia o buscándose la vida de alguna manera.
Ser tarjetero de boliches de ese barrio del conurbano bonaerense era un laburo estupido y el se tenia que ir a la mierda de ahí. Algo mejor le iba a pasar en la vida.
Pasaron casi diez años desde que había decidido “buscar su destino”. Mucho casting trucho, agencias de modelos pedorras, clases de teatro de todas las categorías buscando acomodarse donde pudiera picar mejor.
Su primer buen trabajo fueron tres comerciales al hilo y un papel muy pequeño y secundario en una novela para adolescentes tan imbecil que los diálogos parecían escritos por una nena de diez años. En realidad lo escribía una “hacedora” de éxitos de televisión y teatro para jóvenes. Una mina muy rara obsesionada con “la primera vez” de las pendejas de catorce. Algo que tenia audiencia asegurada, cataratas de criticas pacatas y promoción gratis. Con la guita que empezó a entrar, comenzó a rodar su destino despacito.
En el reparto de la novelita, había una vedette cuarentona medianamente conocida, siempre muy caliente, que lo adopto como su mascota. Lo invitaba a cenar a su departamento en Belgrano. Le daba comiditas bien sanitas y después pelaba unos baby dolls negros con sus tetas como pomelos asomando y sin pedir mucho, le daba tanto. Era una buena mina, pobre. Había estado casada con un jugador de fútbol que no solo la había cuerneado hasta hartarse sino que le pegaba, dicen. Era dulce, como una mama que le preparaba comida casera y después en la cama lo mimaba de todas las formas posibles, en todas las posiciones, todas las veces. Una buena mina, pobre.
Cuando salio una foto de ellos juntos en una fiesta en una revista chimentera de cuarta, su mama lo llamo por teléfono. Sin decirlo del todo, le comento que sus compañeras del trabajo la habían hecho sentir un poco avergonzada, pero bueno, era su vida. Ella entendía. Esa era la forma de su mama de hacerlo sentir como el culo .Por ahí, por eso andaba buscando mamas por otro lado. Minas grandes que no lo hicieran sentir tan mal con su vida.
Cuando fue a terapia, la psicóloga, una gorda con rulos y ojitos chiquitos de conejo, había insistido mucho en hablar de su mama. El no quería. Solo le dijo que trabajaba en la parte administrativa de una fabrica de autopartes cerca de su casa., que cuando era chico, su abuela los iba a buscar al colegio N 5 Almafuerte a el y a su hermano Sebastián y los hacia quedarse adentro de la casa hasta que llegara su mama a las cinco de la tarde.
“mama llegaba con las bolsas de la verdulería y del almacén, nos miraba los deberes y nos dejaba jugar en la vereda mientras preparaba la cena. No me acuerdo que nos hablara mucho ni a papa tampoco. A veces yo le preguntaba si estaba enojada conmigo y me respondía que estaba cansada, nada mas.”
Cuando la gorda le pregunto porque pensaba que eso era lo primero que le venia a la mente sobre su madre, no tuvo ganas de contestar. Ya esta. Así había sido su infancia. Que importaba. No había estado mal.
Su papa había sido más cariñoso. Cuando volvía de la ferretería a las ocho y media, les traía revistas infantiles o figuritas y los llevaba al club Unidos a pasar el día todos los domingos.
Lastima que cuando Ramiro cumplió 14, papa se fue de casa a vivir a cinco cuadras con una mina petisa y tetona que tenia una hija de cinco años. A sebas y a el les costo aceptar que la pendejita era hermana de ellos.
Nunca se hablo del tema. Nunca. La vida siguió casi igual. La mama siguió “cansada” sin hablarles mucho, preparando la cena, mirando la tele, yendo al shopping que estaba al otro lado de la colectora los sábados con la abuela. Nada mas en la vida de su madre que el supiera. No es que alguna vez se hubiera puesto a pensar en eso tampoco.
Su papa los llevaba a la pizzería de la estación los viernes a la noche y les insistía que le pidieran lo que necesitaran, que el siempre iba a estar con ellos. A lo que Ramiro le respondía con ironía adolescente “siempre a cinco cuadras, con otra mina y una hijita con la que estas todos los días.” Se notaba que su viejo sentía muchísima culpa y Ramiro a veces aflojaba pero la mayoría de las veces, no.
“no me importaba en realidad” le dijo a la psicóloga. “yo estaba en otra, con mis amigos del club, los del colegio, las minitas que empezaban a darme bola. No sufrí nada.”
“te parece?” indago la gorda.
No fue mas a terapia. No quería hablar de sus viejos, pobres. Total no iba a cambiar nada.
Sebas, su hermano, se comportaba como el pero era más bueno. Termino la secundaria, dejo colgadas física y matemática sin rendir y se fue a laburar a la ferretería con el papa. Sebas tenia la idea de comprarse una camioneta y hacer fletes con el gordo Sánchez y después tener “la empresa de fletes” los dos juntos. A los veintidós, se caso con Romina, embarazada la muy turra, como todas. Y sebas era un boludo pero no quería otra cosa. Su flete, la casita donde vivía con Romina que había sido de los abuelos de ella, los amigos y quedarse ahí. Salvo cuando se iban a pescar a Corrientes dos veces al año con el hermano de Romina y los primos. Que vida de mierda.
Nunca hablaban de la vida con Sebas. Ni de los castings, propagandas o novelas donde aparecía Ramiro cada vez con mas frecuencia. Nada. A veces si se juntaban con los amigos de siempre en la pizzería de la estación, algunos le pedían que contara cosas sobre las actrices. El gordo era el que mas se animaba. Sebas no decía nada pero no era envidia ni celos. Tal vez Ramiro y Sebas no querían lo mismo y nada más. O como la vieja, esa era la manera de Sebas de hacerlo sentir como el culo por la vida “rara” que Ramiro había elegido.
“la mayoría son buenas minas. Bah, hay de todo.”
“Claro. Y a quien te cogiste ya?”
Todos se reían y Ramiro no contestaba nada. No por seguir ningún código de hombría sino porque no quería dejar de ser uno mas en el grupo. Uno más del barrio. Igual le hacían notar que ya no lo era cada vez que volvía. No podía tener dos vidas. El silencio de Sebas quizás significaba eso también.
Ahora, solo en su departamento oscuro y ruidoso, Ramiro se tiro en la cama y agarro una revista que le había traído Mariana. Habían discutido por el mini reportaje a Ramiro que había en la edición de ese mes.
“sos tonto? La revista Femme siempre hace preguntas zarpadas para que las lean minas fracasadas que necesitan leer pelotudeces sobre sexo. Para que les das pie? vos queres ser un actor en serio? Por que te prestas a esto?”
Con voz chillona leyó una de las preguntas: “ que nota te pones en la cama?” “nueve cincuenta.”
“Mariana, es un boludez. A quien le importa lo que leen un par de gordas en la peluquería.”
“ A mi! Me revienta! Pensé que te respetabas como actor. Como persona.”
“Bueno. Cortala. Ya esta.”
Mas alterada, prosiguió:
“Una virtud en la cama?” “se esperar a la compañera.”
“Que tremenda pelotudez quisiste decir con esto? Me siento involucrada en esta idiotez y no quiero!”
“Jamás te mencione.”
“pero mencionan en la misma nota que somos novios y muestran una foto mía!”
“no es para tanto, Mariana.”
“No me metas en estas forradas. Yo si quiero ser actriz y no un títere del momento de las revistas y los programas de cuarta. Yo me respeto.”
Ese orgullo. Esa cosa jodida que tenia Mariana. A veces le daba miedo. La admiraba pero muchas veces esa rigidez y seriedad lo agobiaban.
En esto, igual, ella tenía razón. Tenia que ser más vivo en las entrevistas. Siempre lo hacían pisar el palito. Por contestar algo y salir del paso, contestaba cualquier cosa. Tenia que aprender. El domingo había leído una entrevista al actor principal de la película argentina que gano el oscar. Que tipo inteligente. Nunca lo agarraban. Responder educadamente, inteligentemente, ingeniosamente. El tenia que trabajar en eso. Si la pegaba y se volvía famoso, no podía descuidar esa parte.
Que iba a hacer con Mariana? Nada. Que la cosa decante.
Se metió en la cama, hizo zapping por ochenta canales y encontró una película de Tarantino. Que bueno, mucha violencia cool e innecesaria para relajarse hasta dormirse.
En los últimos ensayos, todos estaban mas nerviosos pero también mas comprensivos y generosos entre si. Practicaban las escenas completas y la escena erótico-violenta entre Agustina y Ramiro dejo de ser pasada por alto. Tulio quería observarla y corregirla si era necesario. Les explico:
“la violencia del personaje y su odio tienen que notarse pero al mismo tiempo volverse ambiguos.”
Que abstracto. Ramiro probo rodeándola muy fuertemente con un brazo y con el otro tomándole el cuello, inmovilizándola.
Agustina no era una actriz desinhibida así que estaba asustada en serio. Ramiro la sintió temblar y luego ponerse muy tensa. Hacer todas las noches esto y más iba a estar complicado. Tenían que hablarlo.
“Mira, Agustina yo se que es una escena muy jodida. Pongámonos de acuerdo. No quiero que te sientas mal.”
“no, para nada. Yo te sigo.”
Una escena de sexo muy violenta con esta mina linda que no era buena actriz, lo ponía muy incomodo y no podía superarlo.
Tulio insistía:
“le arrancas la blusa y metes mano debajo de la pollera y vos opones resistencia hasta que te das por vencida.”
Que viejo pajero, Tulio.
La escena más impactante de la obra. Era realmente necesaria y de esa forma? podía suceder que la critica la aniquilara o que elogiara su realismo y su crudeza. Esto dependía de el, y por esta razón Ramiro sentía genuino pánico. De un modo u otro, se sabía que la gente iría a ver la obra por el morbo que esta situación provocaba.
Todas las noches de la temporada teatral, si la obra resultaba exitosa, iba a verle las tetas y tocarle el culo a la actriz mas linda de la argentina.
Pobre mina. A ella tampoco se le iban los nervios. Hasta ahora siempre había tenido roles poco demandantes, de chica buena. Siempre fina. Siempre haciendo sufrir a alguno por ser su amor imposible o alguna ridiculez similar de culebron inverosímil. Este era el primer rol jugado de su carrera. La seguirían reprobando duramente o algún critico piadoso, medio caliente con su belleza, diría que estaba creciendo como actriz y que se notaba en el desafió de aceptar esta obra.
La obra “La Tragedia de Amar” era una pieza coral larga y melodramática con reminiscencias de una verdadera tragedia renacentista agiornada por una escritora yanqui-iraní. Hacia mucho énfasis en los “vínculos humanos complejos, adictivos, destructivos, etc.”. Estaba sostenida más que nada por las probadas actuaciones de actores conocidos y dirigida astutamente por el zorro de Tulio Renzi quien sabía mezclar ingredientes eficaces como la denuncia de vicios universales y reconocibles con detalles morbosos de alto impacto. Un cocktail que no falla en el teatro.
Para Ramiro, si todo salía bien, era un puntapié para muchas otras oportunidades de trabajo.
En el ensayo general previo al estreno, Agustina se le acerco y le agradeció por ser tan “cuidadoso”.
- va a estar todo bien. Tranquila.
- Bueno, que seguridad!
Esa sonrisa perfecta. Parecía casi frágil. El no había visto esto en ella hasta ahora. Pero no lo iba a enroscar. El se copaba un rato con todas pero con esta no. tenia una lista de motivos para mantenerse lejos de esta mosquita muerta. No iba a ser un moscardón mas como los demás.
Además, se había dado cuenta, con todo lo colgado que era, que Carlos Reyes le estaba tirando los galgos con sus armas: su humor rápido, sus latiguillos ingeniosos, sus comentarios irónicos que ella festejaba deleitada.
El polista no la hacia reír? Parecía que todo lo que Carlos decía le resultaba desopilante. Mira Carlos, usando sus cartuchos a ver si cazaba a la linda. Pero el estaba en pareja con la conductora del programa de actualidad mas visto de la tele. Famosa por su lengua filosa y su “inteligencia”.
Bueno, todos estaban en pareja. Eso no significaba nada.
Había que ser “fiel a uno mismo y nada mas” como había dicho Mónica Herman cuando abandono repentinamente al director de cine con quien había estado casada desde muy joven y de quien había sido su actriz fetiche en varias películas tan elogiadas como inentendibles.
Lo dejo un verano en Punta del Este en medio de un sonado y escandaloso romance con un periodista progre y canchero con quien convivió hasta separarse mas discretamente y sin tanto glamour ni terceros en discordia en Buenos Aires varios años después.
Una mina interesante, Mónica. Realmente parecía que se cagaba en todo y seguía estando bastante buena. A Ramiro lo seducía más que cualquier otra. Tenía esa manera de contar anécdotas sobre situaciones vividas con remates que provocaban carcajadas indefectiblemente. Ella las acompañaba con su risotada de labios gruesos y ojos brillosos que buscaban, que lo buscaban sin disimulo.
La noche del estreno todo salio perfecto. El publico aplaudió de pie y hubo un aplauso mas intenso y efusivo cuando Agustina y el saludaron juntos. Fue inesperado ya que ellos no eran los protagonistas. Ella también lo percibió porque le apretó la mano instintivamente. Ramiro sabía que tendría ese olor frutado y sutil de Agustina en sus manos por un largo rato. Ese olor que en su fantasía lo llevaba directo a la piel dorada y lustrosa. Ramiro podría besar cada milímetro de esa piel durante horas hasta ahogarse y dejar de existir. Lo mejor seria sacarse las ganas antes de obsesionarse con una mina que no valía la pena. Pero no iba a intentar nada. Nada de nada.
La crítica fue unánime. “excelente!”. “impecable”. “un lujo para la cartelera local”.
El elenco, la dirección, la puesta, todo fue halagado y ensalzado en todos los suplementos y publicaciones especializadas. Entradas vendidas y localidades agotadas hasta diciembre.
Ramiro respiro aliviado. Tenía laburo asegurado y una angustia menos. Tendría tiempo para considerar futuras propuestas sin ansiedad ni apuro.
Los pedidos de entrevistas para distintos medios no tardaron en llegar y comenzaron a multiplicarse titulares como, “el actor del momento”, “Un actor que conmueve y enamora”, “el rol mas complejo y atractivo del teatro actual”, “Ramiro tedesco en su mejor momento.”
En todas las entrevistas repetía hasta hartarse que el solo era parte de un gran grupo, que estaba agradecido y toda la sanata posible para apaciguar egos heridos y personalidades susceptibles. Igual continuaban los comentarios lapidarios hacia el por parte de muchos que lo consideraban un trepador insolente que estaba viviendo cinco minutos de fama gracias a los “verdaderos” actores que protagonizaban la obra. No había nada que el pudiera hacer para evitar odios y envidias que crecían en la exacta misma medida que su notoriedad.
De repente llovían propuestas de publicidades, producciones, participaciones especiales en cine y televisión, invitaciones a todo tipo de eventos faranduleros. Rosconi y chichi manejaban todo como malabaristas pero por momentos la cosa se les iba de las manos.
Las mujeres lo descubrían y lo amaban.A las pendejas adolescentes que ya lo conocían de las tiras juveniles, se agregaban sus hermanas mayores y sus madres quienes al verlo en todas las revistas, sentían la libido subir alegremente y se interesaban por este nuevo “bomboncito tan lindo” que había aparecido sorpresivamente.
Ramiro sentía que era demasiado. Intentaba pasar desapercibido lo mas posible pero ya no lo lograba en ninguna situación ni en ningún lugar. Lo que disfrutaba era como se agigantaba su cuenta bancaria, algo que le resultaba irreal. Aun asi, tenia miedo de irse al carajo.
Hablaba con Mariana al respecto pero ella ácidamente le respondía que no tenía idea que aconsejar porque nunca le había pasado.
Mariana y su envidia, su resentimiento y la gota final, sus celos.
- te gusta Agustina?
- Que decís? Estas en pedo?
- No se. Estas en otra. Si no es por ella, es por todo lo que te esta pasando. Me parece que necesito alejarme. Bueno vos ya te alejaste. No pasamos ni un día juntos.
- No exageres. Si siempre laburamos mucho los dos. Solo que ahora estoy aprovechando para juntar guita. Era la idea, no?
- Que idea? No se. No puedo con esto. Prefiero que nos tomemos un tiempo. Esta todo un poco confuso y vos tenes que digerir todo lo que te esta pasando.
- Pero terminar así sin hablarlo más…
Que falso de mierda. El alivio que sentía era enorme. Lo primero que penso fue que iba a ir a visitar a su viejo. En estas situaciones lo entendía y lo perdonaba una y otra vez. Lo iba a llevar a cenar a Puerto Madero. El viejo se iba a emocionar.
Chau Mariana. Talentosa, orgullosa Mariana. Que fácil me la hiciste, pensó.
- veamos que pasa. Yo te voy a extrañar.
- No creo. Esto ya no andaba bien y todo el esfuerzo lo hice yo sola siempre.
- Perdoname. Sos una mujer bárbara y yo soy un boludo.
- Que me digas ese cliché me indigna más. No se que esperaba de vos.
“Que te fuera mejor que a mi. Porque consideras que lo mereces mucho mas”. No se lo dijo, claro. Para que? Ramiro había usado la inflexibilidad de Mariana como una tabla de salvación en el mar desquiciado de la vida bohemia y desordenada de los artistas jóvenes que buscan a tientas algo para no hundirse o perderse. Pero ahora estaba flotando solo por otro lado. No necesitaba la incomoda tabla que ella le ofrecía para avanzar despacio y con mucho esfuerzo.
Otras naves lo rondaban. Chau Mariana.
La periodista simpaticona de la revista femenina y un flaco desgarbado con un bolso gigante entraron en su camarín guiados por chichi quien cerro la puerta y los dejo solos.
- te copas con unas preguntitas mientras el fotógrafo te hace unas tomas espontáneas?
- Si, dale.
- Estas en pareja hace bastante tiempo…
- Disculpame, no voy a hablar de mi vida privada.
- Pero te imaginaras que tus fans quieren saber. Estas enamorado?
- Estoy muy bien, gracias.
- Como tiene que ser la mujer que te conquiste?
Tener paciencia para boludeces. Mantener la calma. Ser educado. No contradecirse.
- que sea buena y que me cuide.
- Ahhh … las lectoras van a bloquear nuestro blog!! Vos sabes lo que genera una respuesta así? Todas se van a ofrecer.
- También tiene que cautivarme algo en su esencia. Eso.
Las mismas preguntas una y otra vez. Sebas y Romina guardaban los recortes. Cuando iba a cenar con ellos y la vieja, se los querían mostrar.
- No quiero verlos. Son todas estupideces.
- Uy! no te hagas el indiferente…
- Hablemos de otras cosas. Todo eso me deprime.
- Vos lo elegiste. Hubieras hecho otra cosa.
La conclusión simple y amarga de su vieja.
- gracias, mama. Me siento mucho mejor.
- No te enojes. Las chicas de la oficina fueron al teatro pero a mi me dio mucha vergüenza ir con ellas. Después hablaban de cosas de la obra y yo no sabia donde meterme. No se si la voy a ir a ver.
- No vayas.
- Y a vos no te da un poco de vergüenza?
- No.
Lunes. Día de descanso. El único día que no había función. Después de cenar con sebas, Romina y la vieja, volvió a su departamento. Lo miro con nostalgia porque muy pronto se mudaría a uno mejor. Más grande, más luminoso y silencioso. Esos eran los requisitos que le había dejado a la inmobiliaria.
Le sonó el celular. Mónica Herman?
- que haces? Estaba pensando festejar el éxito de la obra mañana después de la función en casa. Venís?
- si, gracias.
- Veni con Mariana, obviamente.
- No. Voy solo.
- Ah, OK. empanadas, mucho vino. Celebrar todos juntos. Te parece?
- Si, si. Buenísimo.
- Ehh. No queres venir a tomar un café ahora?
- Es la una y media de la mañana.
- Como quieras. Sorry.
- No, todo bien. Voy.
- Yo estoy sola porque Alberto tiene las nenas hasta mañana después del colegio.
- Ah.
Un polvo inesperado.
Lo fascinaba escuchar su voz y todo lo que decía que siempre parecía sintetizar verdades irrefutables. Conocía todo. Podía abrir juicio certero y valido sobre cada libro, película, actor y director. Contaba los argumentos con una gracia inigualable. Criticaba a los actores y sus manías con la ironía y benevolencia de quien esta mas allá de todo y de todos.
- me volves loco, Mónica.
- Y vos a mí. Esa forma silenciosa que tenes de observar y atrapar todo lo que te rodea. Vos me fascinas a mi, Ramo.
- Y entonces?
Risotada y una caricia al descuido. El detestaba que le tocaran la cara pero Mónica era Mónica. Y lo que vino después bien compenso que no se hiciera el arisco.
Uno nunca sabia si las minas mentían en la cama pero Mónica parecía bastante autentica. Todo fluía muy intensamente y ella dejaba en claro que no le tenía miedo a nada y que la cosa un poco fuerte estaba bien. Ramiro acepto con gusto. Es que no tener que contenerse por las dudas era una novedad. Poder dejarse llevar, atacar como un animal y nada mas estaba muy bueno. Eso era lo que pedía Mónica.
Cuando se despertó, no es que estuviera arrepentido pero no sabia exactamente como encarar la cosa. Si nadie se enteraba, no iba a haber ningún problema y hasta le entusiasmaba la situación.
La voz de Carlos Reyes en el camarín le sonó a alguien que estaba enojado o desilusionado. Es que Carlos se había otorgado a si mismo el rol de tutor o consejero. A Ramiro le divertía y seguía sus recomendaciones, aunque no siempre.
Carlos ya las había pasado todas. Por eso tenia fama de antipático y paranoico con la prensa. Ya ni siquiera se molestaba en hablar, ni aclarar, ni conceder ninguna entrevista nunca. Decía que estaba asqueado de todo.
- Sos boludo, vos? Realmente te pensaste que se iban a perder la oportunidad de armar más puterío del que ya hay en la obra?
La foto en la tapa de la revista lo mostraba saliendo del teatro con Mónica quien le acariciaba la cara en un gesto demasiado íntimo. Justo lo que el más detestaba.
Las letras en rojo “Romance confirmadísimo”.
La veterana y prestigiosa actriz con el actor del momento. En la nota en si una lista de detalles inventados que Ramiro no podía ni empezar a leer. Pero lo central era que para todos Mónica y Ramiro tenían un affaire. “El affaire del año.” Una nueva sorpresa en su vida: lo perseguían y publicaban fotos tan absurdas como el subiendo al auto, saliendo de algún edificio, entrando a un local comercial y siempre adornaban las mismas con copetes sugestivos que involucraban a Mónica aunque ella no estuviera con el.
- Ni te metas en Internet a leer comentarios!
Sebas mostrándose protector y preocupado de repente. O avergonzado como la vieja?
- te dan con un caño. Que buscas promocionarte. Que lo haces para tener prensa. Que la mina te tiene como un sex toy. No te calentes, aca sabemos que no es cierto.
Ramiro tampoco sabía que era cierto. Era una situación que el no quería definir con ningún titulo. Algo que estaba pasando y punto nada más. Mónica la tenia tan clara que había logrado tranquilizarlo y atraerlo mas aun hacia ella.
- No pensaras que quiero una relación seria y excluyente, por favor!! Ja ja ja
- no quiero quilombos. Si esto te va a hacer mal…..
- A mi no me importa nada. Yo tengo mi vida hecha y no necesito nada para completarla. Yo ya tuve mis proyectos de pareja, mis compromisos afectivos y todas las etapas desgastantes de la vida en pareja. Ahora no quiero otra cosa mas que disfrutar este momento sin condiciones, sin promesas, sin planes a futuro ni ninguna otra soga al cuello. Yo ya las tuve todas. A mi me parece que es lo mejor que nos podría pasar a los dos. O no?
- Si es verdad.
Y si era verdad. No sentir ninguna obligación. Ninguna presión. Eso era lo que el también quería en este momento tan raro que estaba viviendo y Mónica se lo regalaba alegremente y con varios beneficios. Así fue que “si daba” iban a comer comidas exóticas a lugarcitos sofisticados que ella elegía. Si las nenas estaban con Beto, se instalaban literalmente en la cama antigua de Mónica y todo, desde las charlas mas profundas y filosóficas hasta los más variados encuentros sexuales ocurrían allí.
Si tenia ganas de estar solo o de hacer lo que fuera por su lado, lo hacia sin tener que dar ninguna explicación. No iban a ninguna reunión u evento social juntos. Un verdadero alivio. Una relación. Una relación? Más que relajada y feliz, llena de humor y placer. Jamás un reproche, una pregunta. Nada.
Igual se sentía atado a algo que no podía explicar. Aunque no experimentara culpa cuando iba a lugares solo y se sabia casi libre, se encontraba a si mismo mirando el celular frecuentemente y siempre lo sorprendía un nuevo mensaje provocador y gracioso.
La manera de Mónica de mover los hilos.
En la fiesta de “los destacados del año” intentaron entrevistarlos juntos, sacarles fotos posando juntos o al menos lo suficientemente cerca para tener una evidencia contundente de este romance tan inesperado y debatido en el ambiente artístico y en las peluquerías. Los dos se negaron. Ella, divertida e irónica como era su costumbre para demostrar que estaba por encima de toda esa idiotez que la gente consumía y criticaba al mismo tiempo.
Después de cumplir con el ritual de mostrarse felices y orgullosos por los logros de toda índole que los convocaba, la manada de actores sobresalientes, deportistas nerviosos, cantantes no tan bohemios, periodistas y políticos “comprometidos” con la realidad, se retiraban llevándose relojes, botellas de champagne y demás souvenirs que los hacían sentir mas hipócritas y ridículos de lo que en realidad muchos de ellos ya eran.
Carlos Reyes, el primero que quería escapar de esa situación tan privilegiada para los cronistas de espectáculos, invito discretamente a un grupo del elenco a la parrilla de un amigo en Villa del Parque. Ramiro noto que deliberadamente no había invitado ni a Tulio ni a Mónica. Todos los demás aceptaron. También le llamo la atención que Agustina fuera de la partida y sola.
En la parrilla hubo muchas carcajadas, mucha critica a todos los que habían estado en “la fiesta de los destacados”, mucha cerveza y una sensación general de complicidad y algarabía.
Ramiro se sintió cómodo y feliz. Todo parecía contribuir a esta sensación que lo invadía. Agustina se quedo sentada a su lado todo el tiempo como algo natural y necesario. Pusieron música: salsa, reggeton, cuarteto. Mientras varios se sumaban a una danza absurda y desarticulada, Ramiro y Agustina los observaban aun sentados como espectadores de una comedia muy disparatada.
En un momento, ella le saco el cigarrillo que Ramiro sostenía en sus dedos con una caricia imperceptible, le dio una pitada y se lo devolvió con la misma suavidad y naturalidad con que se lo había tomado. Fue un gesto como al descuido sin ni siquiera mirarlo mientras lo hacia, pero cargado de la mas exquisita sensualidad e intimidad, tanto que Ramiro quedo profundamente afectado. Descolocado completamente.
- me voy a pedir un taxi. Me tome todo. Entre el champagne de la fiesta y la cerveza acá, me siento un poco rara.
- Te llevo.
- No deja. Quedate.
- Como te vas a ir sola. Yo te llevo.
Los ojos de tigresa que maquillaba con tanto negro en ciertas ocasiones como esa, lo impactaban y debilitaban. Apago el celular y le abrió la puerta del auto.
-
-tengo muchas ganas de vomitar.
Por suerte ya habían bajado del auto y Ramiro la sostuvo mientras Agustina despedía en el cordón de la vereda, entre otras cosas, toda la cerveza, el champagne y los dos daiquiris de frutilla que había ingerido durante la velada. Se sentía débil y mareada por lo que Ramiro tomo sus llaves, abrió la puerta del edificio y la llevo casi en andas hasta el ascensor y finalmente a su departamento.
- perdoname. Que papelón.
- Te sentís mejor?
Sentados en el piso del baño de Agustina, que era como una nube blanca y rosa de hada, plagada de botellitas delicadas que seguro al destaparlas, olían como ella, Ramiro seguía sosteniéndola recostada sobre su pecho.
- te llevo a la cama.
- No. No me puedo mover y sigo teniendo ganas de vomitar.
- Bueno. Nos quedamos acá.
Ramiro no podía entender como una situación, que aparentaba ser tan desagradable, lo conmoviera tanto. Realmente estaba abrazándola, acariciándola y cuidándola con una ternura y una entrega que el desconocía en si mismo. No hubiera querido estar en ningún otro lugar en ese momento. Era asombroso tenerla así, tan vulnerable, sin poses, sin esa seguridad que siempre fingía y sin esa displicencia que demostraba en todas las situaciones, con todos.
- que pensas de mí?
- Nada.
- Te lo digo yo?
- Que. a ver?
- Que soy mala actriz. Que soy superficial y creída. Que me gusta estar con hombres exitosos y conocidos. Que….
- Me parece que la que piensa todo eso sos vos.
- No. Lo piensan todos. Vos también.
- Pero a vos te importa lo que piensan los demás?
- No. Si. No se, no estoy en un buen momento.
- Y tu novio?
- Para Juan Pablo nada es complicado. Total lo único que le importa son sus caballos, sus partidos, su clan familiar. Ay.. no se ni que quiero explicar. no importa. Sabes que nunca leyó un libro, nunca fue al teatro…
- No debe ser para tanto.
- Te quedas?
- Si.
Agustina se durmió inmediatamente pero con un sueño inquieto y afiebrado. Ramiro despertaba de a ratos y la observaba largamente, hechizado. La bella durmiente. Esa extraña noche, su bella durmiente.
Por la mañana al despertar, Agustina estaba sentada en la cama. Recién bañada. Con el pelo mojado, una remera blanca y las piernas cruzadas que dejaban ver una bombacha blanca y tranqui que lo calentó mas que cualquier tanga satinada y colorinche que había visto en su vida.
- gracias por quedarte. Estuve muy desubicada no?
- No. No seas tonta.
La tomo de las manos y la atrajo hacia el. Se besaron despacio, muy suavemente. Fue tal la forma de saborearse, de disfrutarse, que Ramiro se sintió como un pendejo enamoradísimo por primera vez. La actitud delicada y sutil que tenía Agustina aun en el momento de mayor éxtasis sensorial y emocional, lo volvían indefenso e incapaz de saciarse. Ramiro entendió que nunca mas iba a sentir algo así en su vida y que necesitaba absorber toda su esencia y fundirse en ella para siempre.
- dejemos pasar esto. No?
- Esta bien.
- Cuando termine la obra, vemos. Todo esto es muy raro y se va a arruinar antes de empezar. Tenemos que evitarlo. Es lo mejor para todos.
- Por que?
- Porque no vamos a poder.
Que al pedo todo. Al final no valía la pena intentar nada nunca. Todas las minas eran indescifrables.
Querían algo que no existía. Algo imposible. Irreal.
Esa noche en el camarín, mientras se preparaba para la función, se desconecto de todos y con la música de su I pod al máximo, comprendió con dolorosa claridad que ni el ni Agustina tendrían el valor o la determinación de jugarse enteramente por el otro, que no se animarían ni a intentarlo. Pero tal vez esto era lo menos desgarrador. Para que intentar tenerla, quererla y dejarse querer si tarde o temprano todo se pudriría. Ella o el se desilusionarían, querrían del otro algo que no obtendrían. Se sentirían defraudados un tiempo hasta finalmente tomar la decisión de separarse. Para que pasar por eso. No quería ni imaginar el desconsuelo de necesitar algo que no existe ni puede existir en el mundo real. Algo que solo es posible en la fantasía y por un tiempo muy breve. Ella sentiría lo mismo? Seguro.
Chichi lo llamo a las ocho de la mañana.
- Agarrate pendejin hermoso. Hoy tenes reunión con Rosconi y la gente de TV Hispana. Te quieren contratar para una serie de unitarios bien buenos en España y con la posibilidad de participar en una película del mismo director. Te sacaste la grande! Ganar en euros por más de un año. Volver acá con toda la chapa a codearte con los grandes en serio. Que te parece?
- Me estas jodiendo!
Y si… había que dejar que las cosas se dieran como venían. Ninguna mujer le iba a dar tanta felicidad como Chichi y el viejo Rosconi en ese momento. España era una buena parada en su camino. Esto era lo mejor? Soltar el equipaje y rajarse libre y liviano. Sin desviarse ni detenerse. Para adelante y nada más. Seguro. No había otra.
- te irías apenas termina la temporada en diciembre. Que tal?
- Gracias, chichi! Te queres venir conmigo?
- No me lo digas dos veces que me hago un par de liftings y te sigo. Igual hay varias dispuestas a ir con vos. Solo tenes que decidirte.
- No se. Te parece?
PARTE 2
TU PASARAS POR MI, COMO SOBRE UNA FUENTE,
EN UN VUELO SOBERBIO DE PAJARO DE PRESA;
TE BEBERAS EL AGUA DE LA VIDA QUE MANA
Y TE IRAS POR LOS CIELOS A BUSCAR PRIMAVERAS.
A. Storni
Conoció a Beto Arostegui cuando tenía treinta y ocho años y ya estaba cansada de “admirar” a Joaquín Salda, el director de cine que le había enseñado todo, a quien le debía todo. Había sido su discípula preferida y había logrado destacarse sin perturbar el ego infinito de Joaquín.
Esa tarde en Punta del Este, Beto la llamo para participar en una sección del programa de TV que conducía con otros jóvenes periodistas irreverentes, provocadores y mordaces como el. Ellos conformaban un grupo que parecía entender todo lo que ocurría en el país con una claridad absoluta y lo transmitían con la violencia de una cachetada mientras llenaban sus bolsillos más que todos aquellos a quienes denunciaban ácidamente. No estaba mal que lo hicieran, claro, y de paso tenían la feliz soberbia de saberse temidos por todos aquellos que no eran tan rápidos y ocurrentes como ellos. El blanco preferido de sus irónicos ataques eran, por supuesto, políticos de la vieja guardia y modelitos novatas. Era gracioso ver lo parecido que caían en las mismas trampas verbales que estos periodistas “audaces” creaban para ellos.
También estaban los que les hacían frente y salían airosos: algún actor vivaracho, algún político zorro y carismático. En fin, el mismo circo argentino reciclado y vomitado vertiginosamente una vez por semana en un programa muy exitoso con la tanda publicitaria mejor paga. Ese era el contexto de Beto.
El estaba en la cima pero Mónica era una entrevistada estrella, difícil de conseguir. Un verdadero logro para el y para el programa.
De entrada hubo como una alegría obligada por parte de los dos. Se suponía que estaban del mismo lado, que compartían las mismas ideas e ideologías, la misma manera de percibir y criticar determinados aspectos de la “realidad argentina” pero como los dos trataron de impresionarse intelectualmente, la entrevista salio algo forzada.
Joaquín estaba buscando locaciones para filmar en su amado interior uruguayo, así es que tenían toda la tarde para lograr una nota entretenida y completa. Cortando cuantas veces fuera necesario, buscando distintos planos y fondos. Arrancaron caminando por la playa.
- esta parte de la nota se llama “patada en el orto”. Que es una patada en el orto para vos?
- Las preguntas que no quiero contestar.
- Ah! Bien! Vamos por ahí entonces. Sos feliz?
- Esa es una patada en el orto. Quien es feliz realmente?
Ya sin la cámara, la charla filosófica continúo toda la tarde. Beto citaba autores de moda porque además de periodismo había estudiado letras. Ella se vio un tanto desafiada a medirse intelectualmente con el. Mas que una charla informal parecía una competencia para ver quien tenia las certezas y las dudas sobre la vida mejor definidas.
Al final de la tarde, Beto estaba admirado y muy entusiasmado. Mónica se sentía exhausta mentalmente pero valorada. Esta contienda la hacia sentir llena de vida nuevamente.
- cuando volves a Buenos Aires?
- No se. Por que?
- Me gustaría volver a verte.
- Otra entrevista?
- No. Pero si muchas charlas como la de hoy. Bueno si para repetir esto tengo que entrevistarte, lo haría todos los días del año. Sos la mujer más brillante y divertida que conocí en mi vida.
- Que halago. Puedo irme hoy mismo si seguís tratándome así por mucho tiempo.
- Y Joaquín?
- El tiene sus guiones. Sus obsesiones. Yo puedo irme sin que a el le moleste demasiado.
Desde esa tarde y por ocho años se acompañaron e intentaron complementarse y ayudarse mutuamente en la vida.Esa gran utopia. Beto tuvo la generosidad de dejarla ser madre aunque a el no le interesara particularmente la paternidad. Ella si sintió ese raro impulso que hasta las mujeres más rebeldes y racionales sienten cuando se acercan los cuarenta.
Pensó que la maternidad la haría sentir completamente realizada, sin más materias pendientes. Sin embargo, cuando Anita y Sofía dejaron de significar ese agotamiento físico y emocional que todo lo invade en los primeros años, Mónica se vio inmersa en una vida ajena. Si bien las nenas eran una divinura y ella amaba ocuparse de todos los detalles, planificando y organizando sus vidas, algo no estaba en su lugar.
Era conciente que estaba utilizando toda su energía en buscar lo mejor para cada aspecto del desarrollo de sus hijas y nada mas. Se obsesionaba queriendo que fueran libres y felices para lo cual creía que debía moldear sus mentes con libros estimulantes, espectáculos creativos y una educación progre y plural pero exigente. Cuando creyó que había aprobado cada uno de los ítems impuestos por ella misma, se acordó de Beto.
Hacia tiempo que no le importaba mucho el rumbo de sus ideas y proyectos. Ya no la impresionaban sus ocurrencias ni sus puntos de vista. Lo acompañaba sumisamente a las presentaciones de sus libros. Siempre muy populares y redituables aunque fueran solo compilaciones de artículos donde repetía una y otra vez lo estupidos que éramos todos los argentinos y lo injusto que era todo siempre.
Beto se estaba volviendo cada vez más sofisticado y maniático. Convivir con el requería ignorar y tomarse con mucha calma y humor sus nuevas manías y necesidades.
Necesitaba silencio en su escritorio, descanso el fin de semana en su chacra, orden en sus cuentas bancarias, organización perfecta en sus viajes, tranquilidad para encarar nuevos proyectos. Mónica lo complacía indiferente. Ya no compartía nada con el.
Un año, al comenzar el mes de marzo, se dio cuenta que las nenas ya no estaban desde las siete de la mañana hasta las cinco de la tarde y mientras se adaptaba a esta nueva situación, le volvía como un eco lejano la pregunta que Beto le había hecho en punta del este cuando se conocieron,
- sos feliz?
- Esa pregunta es una patada en el orto.
Tenia que hablar con Beto. Quizás el quería lo mismo. Las nenas no sufrirían. Las seguirían mimando y conteniendo como siempre. Pediría turno con la terapeuta infantil tan piola que había conocido en la reunión del colegio y todo estaría bien. La soledad no la asustaba en lo mas mínimo. Por el contrario, quería entregarse a ella de cabeza y por mucho tiempo.
Convivir. Convivir con Beto era una patada en el orto.
Después de la separación., la vida transcurrió placida y monótona. Hizo algunas participaciones en películas y en televisión y comenzó a sentirse preparada para más.
Volver al teatro no estaba en sus planes, pero se tentó. La sedujo la idea de cambiar la rutina hogareña. Salir otra vez y liberarse de las estructuras que había establecido por el bien de sus hijas.
Leyó el libreto y experimento algo de vértigo al conocer su rol. Claro, ya tenia cincuenta años. Que pensaba! Verse en el escenario como la demandante, infeliz y conflictiva madre de unos jóvenes a quienes ella consideraba solo como sus pares, la desestabilizo por unos días. De todas formas, acepto y se convenció mas en los primeros ensayos al notar que eran entretenidos y cargados de una energía muy particular que la hacían descubrirse libre y dinámica nuevamente. Era el lugar donde quería estar en ese momento de su vida.
Conocía a algunos de los actores. A otros apenas los tenia vistos. Todos se esforzaban por dar lo mejor. Era reconfortante reconocerse como parte de un grupo otra vez. Lo quería disfrutar plenamente.
Tulio siempre tan generoso y comprensivo con ella. Se conocían desde hace tanto, cuando ambos soportaban los gritos y las impaciencias de Joaquín. Cuando tulio era su asistente de dirección y solo se animaba a hacer sugerencias a través de Mónica. Esas complicidades que no se olvidan jamás.
- esto te va a hacer bien, Mónica. Estas dando cátedra como siempre y eso que te toca un papel tan árido. Siempre se puede confiar en vos.
- Gracias Tulio. Los chicos están muy bien. Ramiro sobre todo. Nunca lo había visto actuar.
- Si, también me gusta mucho. Es mi diamante en bruto. Me podrías ayudar a pulirlo. Como se te ocurra, claro.
- Ja ja . siempre el mismo vos. No me lleves por el mal camino.
- Acá viene. Ramiro, con Mónica estábamos hablando de vos.
- Muy mal?
Esos ojos que se clavaban profundos y burlones sin el más mínimo pudor. Eso fue exactamente lo que Mónica primero observo en el.
Tulio desapareció y Mónica se vio en la necesidad de llenar el silencio; algo que Ramiro aparentemente no pensaba hacer.
- estas muy bien.
- Gracias.
- En tu papel en la obra. Ja ja ja
- Si, obvio. No había interpretado otra cosa.
- Nunca te había visto.
- Bueno. Nunca hice nada que valiera la pena realmente.
- La humildad como estrategia. Muy astuto.
- No, para nada. Es lo que siento.
Mónica no reconoció los signos de entrada. Hacia tanto tiempo que no coqueteaba con nadie. Tanto tiempo que la mirada de un hombre no la ponía en alerta y la hacia elegir las palabras y los gestos deliberadamente para gustar. Que era esto? tal vez solo parte de la excitación de estar rodeada de actores jóvenes en un grupo donde hombres y mujeres confraternizaban y se seducían inocentemente y no tanto. Identificaba esa atmósfera liviana en la que todos se atraían como adolescentes en el recreo o como invitados a una misma casa de playa un fin de semana.
En los días sucesivos los signos se tornaron más evidentes y Mónica los enfrento con honestidad. Se arreglaba mas, seguía su dieta mas estrictamente, se maquillaba con cuidado, se compraba ropa diferente y vanguardista e iba al gimnasio sin encontrar ninguna excusa para no hacerlo. Rarísimo.
Cosas que había abandonado porque no les encontraba sentido alguno y jamás les había tenido paciencia, retornaron a su agenda como impostergables: la depilación, la cosmetóloga, la peluquería, la ropa interior.
-estas esplendida. Como luminosa, diría.
- es el desafió de esta obra que me tiene expectante.
La cronista de espectáculos trato de hurgar algo más jugoso que eso. Es que Mónica era siempre tan seria, tan intelectual y ahora se la veía como… apendejada. Lastima que no podría usar esa palabra tan grafica en la nota de la revista dominical del diario serio para el que trabajaba.
- estas enamorada?
- Ay, por favor! Hablemos de esta obra. De las magnificas ofertas teatrales de la cartelera porteña. A quien puede importarle mi situación sentimental?
- A todo el mundo. Sos una mujer muy admirada. Estuviste en pareja con hombres muy talentosos y exitosos.
- Hablemos de mi trabajo mejor.
La cronista pensó que de todas formas le iba a avisar a tony, el fotógrafo que vendía sus fotos alcahuetas a la editorial porque acá había algo seguro. Sus años de reportajes a toda esta gente le habían dado una intuición que raramente le fallaba. Mónica andaba en algo. Con alguien. Con alguien de la obra? Ya se imaginaba “la foto” de la primicia en las revistas mas baratas de la editorial en breve.
Si se hubiera animado a contarle a su psicóloga, cosa que no haría, Mónica le diría que estaba como en un trance. En una situación que debía resolver de alguna manera porque ya había comprendido que se había encandilado completamente con Ramiro.
Lo observaba y se dejaba fascinar por su mirada, su sonrisa, sus pocas palabras y sus silencios enigmáticos. Atravesaba ese estado placentero y torturador de adorar algo que no se tiene, que se ansia, se extraña y se necesita. Lo había vivido a los catorce, obviamente hasta los dieciocho. Después uno aprende a direccionar las hormonas, a aplastarlas con el peso de la razón y la conveniencia. Pero que deleite inmenso comprobar que las hormonas vuelven a liberarse y rebelarse cuando uno menos lo espera! Y dejarlas….como a los catorce cuando leía las Corin Tellado o a los dieciséis cuando bailaba lento o a los dieciocho cuando el solo hecho de ver a Paco jugar al fútbol en la playa la calentaba infinitamente y no necesitaba nada más para sentirse sencillamente feliz. Que estas sensaciones olvidadas le volvieran al cuerpo, la tenían sorprendida porque creía que ya no existirían en su vida. Que un mínimo roce de piel la estremeciera, que una mirada le causara palpitaciones. A su edad? Era loquísimo. Un regalo de la vida tan inesperado como bienvenido.
- siempre fui muy intensa y lo seguiré siendo. Esta en mi esencia.
Fue su ultima respuesta a la cronista de espectáculos. No sabía que Ramiro estaba escuchando. Pero le pareció apropiado que el también lo supiera. El solo la miro tranquilo y no pareció impresionado. Eso también la deslumbraba: que no se dejara impresionar, que solo callara. Ella deseaba meterse adentro de su mente y de su alma para saber que pensaba y robarle todo ese misterio que guardaba.
La asustaba un poco su necesidad de atraerlo, de conocerlo y poseerlo. El se había convertido en su objeto de deseo y su obsesión. Podía ocultarlo y eventualmente tener solo un dulce recuerdo de una pasión secreta e insólita o mostrarle abiertamente lo que le sucedía y que la decisión fuese compartida.
Beto se quedo con las nenas ese lunes para compensar los días que había estado de viaje. Estaba ansiosa por la reunión que había organizado para todo el elenco. Jamás hubiera hecho algo así y debía admitirse a si misma que el único motivo que la llevo a planear algo tan innecesario era que Ramiro viniera a su casa. La ironía era que todos habían aceptado encantados y el único que no se había enterado era Ramiro. No había logrado comunicarse con el así que decidió llamarlo al celular a pesar de la hora en vez de confiar en que alguien del elenco le avisara. Sabiendo que quedaría en evidencia, decidió que era el momento de patear el tablero.
No tenía pensado invitarlo a tomar un café un lunes a la una de la mañana pero ya lo había hecho. La piola no se tensaba más.
A pesar de su temor ante lo inevitable, la charla fue relativamente fluida. Tal vez ella hablo mas de lo necesario para ocultar su ansiedad pero el se mostraba genuinamente interesado así es que todo resultaba casi ameno si no fuera porque ambos se estaban acomodando sigilosamente para atacarse como aves de presa.
En cuanto comenzaron a besarse, Mónica comprobó con enorme placer, que el estaba dispuesto a tomar las riendas y con gran habilidad.
“En carne viva”. En algún lado había leído esa expresión y mientras se sentía alternadamente boa constrictor y cordero, esa expresión le invadía la mente una y otra vez. Experimentar tanto, tanto placer pero estar al mismo tiempo en carne viva era el riesgo que tendría que correr. No le importaba, no le importaba nada más que creer que ahora encontraría algo de calma para su obsesión.
Sin embargo por la mañana al verlo dormir con sus músculos marcados, sus rasgos perfectos, varoniles y jóvenes, vislumbro que la paz que anhelaba no llegaría. Al contrario, comenzaría a caer lentamente de un acantilado muy alto y Ramiro la sostendría apenas unos instantes con un dedo. Todos los demás observarían morbosos e irónicos su estrepitosa estrellada contra el suelo. Sabia que una vez allí, debería levantarse de un salto y caminar elegantemente con una sonrisa indiferente aclarando: “aquí no ha pasado nada”.
Hasta que ese momento que se pronosticaba a si misma llegara, no dejaría de vivir esto que necesitaba tan intensamente.
- estas arrepentida?
- No. Por que? Vos estas incomodo?
- No, para nada. Veni, dejame hacerte unos mimos.
Ramiro tenia también una forma de abrazarla y acariciarla con una ternura que le recordaba a su infancia. Una faceta calida y protectora que la envolvía y la dejaba inerte, en trance y sin poder razonar lo que esto significaba: una historia paralela al resto de su vida “real”. Algo segregado de todo lo demás que componía su mundo y aun así lo único que la hacia feliz en este momento. Cuanto duraría ese momento? Se podía vivir con los pies apoyados en dos carriles completamente diferentes? Ella iba a poder?
Cuando se publicaron las fotos en las revistas, la primera en llamar fue Vane, su abogada e intima amiga.
- bueno. En realidad no es para tanto. A muchas a esta edad les agarra como un último chispazo. Algunas se animan, otras se quedan con las ganas…
- Vane, no me jodas. No tengo energía.
- Que vas a hacer?
- Con que?
- Con el muchacho..
- Ay no lo llames así, por Dios!
- Beto no te armara quilombo, no?
- Pero no. Por que? Esto es algo, no se. No es nada. Es como un amigo-amante. Un encuentro. Nada.
- Claro. Todo bien. Se feliz.
Vane. Lo que iba a polemizar sobre este tema con sus amigas, su marido, sus cuñadas y ella tendría la autoridad que le daba ser “la amiga de Mónica”.
Esa tarde encima tenia turno con Amalia, su psicóloga. Quien abriría el tema? Amalia por supuesto:
- te parece que podrás salir indemne de esta situación? Que tenes las herramientas para manejar el tema desde un lugar que no afecte tu entorno y se vuelva toxico para tu ser? Es realmente un acto libre que te permite generar un vínculo carente de demandas que van mas allá de lo que vos podes dar? Si es solo una pulsión para la que no encontras la dinámica de decodificar……
Tener que pagarle tanta guita para que diera tanta vuelta. Su madre, si viviera se lo diría mucho mas claramente: “nena, no te metas en este despelote. Vas a salir muy lastimada. La gente es mala.”
- me siento libre y no tengo que darle explicaciones a nadie.
- Por supuesto. Si podes vivirlo despojándolo de sentimientos negativos…
No la escucho más. De pronto nada de lo que decía la psicóloga tenia ningún sentido.En realidad, nada tenia sentido. Excepto esa sensación, ese trance en el que estaba inmersa. Igual todo explotaría de todas formas estando preparada o no.
Podía estudiar las miradas de los otros. Las irónicas, las envidiosas, las reprobadoras. “la gente es mala”. Era la voz de su madre quien había pertenecido a la generación y a la sociedad condicionada por “los demás”, por el deber ser y por las apariencias. Hacia tanto que no pensaba en todo esto. Una forma de ver la vida tan retrograda y ridícula jamás había rozado la suya. Y sin embargo esta amenaza anacrónica de ser juzgada y criticada por “los demás” la estaba afectando profundamente.
En el teatro, sin embargo, todos parecían tomarlo con humor y serenidad. Igual Mónica podía percibir que Ramiro se sentía incomodo. Cuando paso lo peor y algún otro escandalete los desplazo de la atención general, las charlas entre ellos volvieron a ser extensas y entretenidas. Las noches en que el podía venir a su departamento, todo era perfecto: la comida, el vino, el juego de seducción mutuo. Ella iba a poder con esto porque no tenia nada de malo y lo primero que se propuso fue tranquilizarlo a el. El tenía que saber que estar con ella tenia tantas ventajas… ningún compromiso, ninguna condición. Pura diversión. Eso tenía que mostrarle todo el tiempo. Ninguna pregunta. Ninguna sugerencia. Solo programas clandestinos y provocadores. La adrenalina de una aventura constante. Restorancitos perdidos o casas de campo prestadas y solitarias para solo parte del fin de semana. El único permiso que se daba era mandarle mensajes de texto al celular. Los planeaba con cuidado porque debían ser originales y no sonar pesados o controladores.
Las respuestas de Ramiro variaban. A veces un “ja ja ja”, otras lo que ella imploraba en silencio: “te extraño. Voy?”, otras, no había respuesta. Nada. Nada.
Mónica cumplía sus obligaciones diarias sin poner la más mínima energía ni concentración y todo salía igual relativamente bien. Las nenas con sus horarios, sus actividades extra escolares, sus deportes, sus cumpleaños e invitaciones. La casa, las compras, los turnos con médicos, dentistas, terapeutas y demás estacas necesarias de la vida personal y familiar urbana. Todo estaba igual que siempre, menos ella.
Antes cuando no le importaban ni la arrugas, ni las ojeras ni la piel blanda y vencida, sentía desprecio por lo patéticas que le resultaban las mujeres que temían aceptar la marcha de la naturaleza como ella que era tan sabia y la tenia tan clara…ahora pasaba horas frente al espejo, compraba ropa desmedidamente, contrataba peinadoras y maquilladoras para ir a cualquier evento donde sabia que seria mas mirada y fotografiada que nunca. Tanto empeño solo servia para deprimirla mas al leer los dardos envenenados en las revistas femeninas: “la madura Mónica que se conserva bastante bien”, “Mónica con sus joviales cincuenta años…”
Ella iba a poder. Iba a poder con todo y con todos. Con Ramiro y con el espejo y con la burbuja cuando explotara.
Las miradas a veces eran compasivas. Que incapaces de desnudar sus almas eran las mujeres. A que se aferraban? A que se había aferrado ella antes de Ramiro para tener ganas de levantarse a la mañana? Tenia que recordárselo a si misma para cuando esto se terminara, para cuando ya no se sintiera viva pero aun siguiera viviendo.
Internet. Enfrentar al monstruo anónimo, era algo que no pensaba hacer. Pero una noche sabiendo que el no vendría porque estaba en un evento de los tantos que no compartían, cometió el error de leer un par de comentarios acerca de una foto que la mostraba junto a Ramiro.
“este romance tiene fecha de vencimiento. Que vieja reventada”
Si, mama “la gente es mala” en tu época y ahora también con un sistema de odio avanzado y electrónico, la misma maldad.
Tenia que volver a su vida. Volver a ocuparse de sus intereses, sus cosas. Cuales? Que cosas le interesaban? Sus hijas, claro. Sus hijas. Criarlas. Cuidarlas. Que mas? Actuar. Viajar. Llenarse la cabeza de proyectos. Armarse un colchón para la caída.
Sonó el timbre. Ramiro estaba en la puerta con una mueca burlona, una botella de vino y su olor a macho joven y perfumado.
- que hacías?
- Nada. Que lindo que hayas venido.
- Tenia ganas de verte.
Nada, nada en el mundo podría igualar la plenitud y la intensidad de momentos como este. Valía la pena olvidar todo y vivir esto un poco más. Que la arena se quedara un poco mas en la palma de la mano antes de deslizarse definitivamente hasta dejarla vacía otra vez.
- que tal la fiesta?
- Lo de siempre. Una careteada. Nos hicieron un par de notas con Agustina.
- Ahh.
Como le había dicho Amalia, ella no podía ponerse en un lugar tan obvio. Ella no estaba celosa de una chica de 25. Seria absurdo de entrada. Lo que ella le brindaba a Ramiro iba por otro lado. No era la piel tensa y rebosante de colágeno, ni las curvas perfectas, ni una cara con la suavidad de la inexperiencia. No debía perseguirse con eso. Ella iba a poder.
En la fiesta de “los destacados del año” decidió estar más esplendida que nunca. Sexy, divertida, elegante y muy alejada de Ramiro todo el tiempo. Le concedería eso también.
Supo que varios habían sido invitados por Carlos Reyes a continuar el festejo en otro lado. Ella no. Comenzaba la caída del acantilado.
Agustina estaba impactante y etérea como siempre. Ella si iría con los demás.
La periodista se le acerco curiosa:
- como estas?
- Muy bien. Muy feliz. Espero la llegada de las vacaciones. Descansar con mis hijas y estudiar proyectos.
- Seguís enamorada?
- Estoy muy bien. Gracias.
Uno podía fraccionarse en tantos seres. No había mentido. No había sido del todo hipócrita. Lo que había contestado era lo que pensaba hacer. Solamente una parte de su ser estaba cayendo con todo el peso de la gravedad en su contra. Nadie lo sabía. Todos lo sabían.
PARTE 3
¿A QUE ME LO DECIS? LO SE. ES MUDABLE,
ES ALTANERA Y VANA Y CAPRICHOSA;
ANTES QUE EL SENTIMIENTO DE SU ALMA,
BROTARA EL AGUA DE LA ESTERIL ROCA.
G.A. Bécquer
¡CALLA, CALLA PRINCESA- DICE EL HADA MADRINA-
EN CABALLO CON ALAS, HACIA ACA SE ENCAMINA,
EN EL CINTO LA ESPADA Y EN LA MANO EL AZOR,
EL FELIZ CABALLERO QUE TE ADORA SIN VERTE,
Y QUE LLEGA DE LEJOS, VENCEDOR DE LA MUERTE ,
A ENCENDERTE LOS LABIOS CON SU BESO DE AMOR!
R. Darío
- Hacer teatro todas las noches? No se. Que fiaca.
Además, después de su participación en la comedia televisiva “Rouge” sobre las peripecias de las empleadas de una revista de moda que había funcionado bastante bien, se sentía hecha. Tenía sus ahorros y había renovado sus contratos publicitarios. Ahora solo quería viajar con Juan Pablo y despreocuparse por un tiempo.
- no se. Déjame pensarlo.
Tal vez si se lo planteaba a Juan Pablo, el le diría como siempre que no valía la pena. Para que? A fin de año o a principios del otro tenían pensado casarse. Mejor dedicarse a ese tema. Ese tema. En el cumpleaños de Luli el día anterior había sido el principal tema de conversación.
- que bueno, Agus! En que iglesia? La fiesta en el campo es un estrés. No te lo recomiendo. Sufrís hasta último momento por si llueve, viste.
Sus compañeras de colegio. Sus…amigas? Tan seguras de todo a los 25 años. Varias con planes de casamiento próximo y a la vieja usanza con todos los detalles pacatos y convencionales existentes. Otras todavía buscando el hombre ideal o conformándose con alguno que zafara para no estar solas.
Ella nunca había tenido ese problema. Siempre linda. Siempre exitosa. Desde la secundaria sus novios habían sido los típicos deportistas, cancheros deseados por todas. Cuando de sus clases de comedia musical, paso a la novela para adolescentes en la tele, también fue la figurita que todos querían. Se quedo un tiempo con el actor-modelo del momento que ella eligió.
Estar en la tele, en las revistas, recibir ofertas laborales continuamente, hacer publicidad, viajar. Desde los dieciocho sentir que la vida era así de fácil y entretenida.
Además seguía conservando a sus amigas de siempre para continuar con sus circuitos conocidos e inalterables: sus vacaciones de verano en punta del este, sus varias escapadas a esquiar a lo largo del invierno, ir a bailar a los lugares indicados. Todo en su lugar.
Juan Pablo Borachia fue un encuentro lógico: polista, buen mozo, exitoso quien también se movía “en grupo” como ella y tenia sus rutinas anuales en los lugares donde uno debía estar y a esto se agregaban las temporadas en Palm Beach y en Londres por el polo.
La vida de Agustina era una gran vidriera a la que ella estaba tan acostumbrada que lejos de molestarle, la tenía incorporada como a su belleza.
- no se. En el campo me divierte y a Juan pablo también.
- Quien te hace el vestido.
- Jacinta, obvio.el otro día fui al desfile de su nueva colección y me gusto todo, te juro.
Desfiles, Partidos de polo, Eventos, Fiestas a beneficio. Una vida tan glamorosa y ocupada! Pero también había otros intereses en su vida: había ido a la india para una producción fotográfica y desde ese viaje todo lo relacionado a esa cultura le había “interesado” muchísimo. Así que entre sus escapadas a Miami, a Londres, a algún centro de esquí y si no estaba participando en algún programa de TV, practicaba yoga, aprendía a cocinar comida típica de la india y compraba ropa y accesorios de la india que combinaba exquisitamente con la ropa carisima que traía de sus viajes.
Cuando hablaba sobre sus experiencias en la india y sus conocimientos sobre esa cultura, sentía que la gente alrededor la respetaba más. Hasta las periodistas tramposas que le hacían entrevistas con la sola intención de dejar en evidencia que era una linda tontita con mucha suerte, mostraban algo de interés por esta faceta suya. Razón por la cual, Agustina leía concienzudamente todo lo relacionado con la filosofía hindú aunque por supuesto había tantas cosas que superaban ampliamente su capacidad de comprenderlas, que terminaba extrayendo ideas de libros de autoayuda de autores bastante mas digeribles y no tan hindúes. Igual en su entorno, todos estaban bastante impresionados por esta excentricidad suya que tan bien le quedaba.
Juan pablo no se metía. Era un amor con ella. Tan caballero y sociable. Estaban tan poco solos: siempre rodeados de amigos y familiares de Juan pablo. Así le gustaba la vida a el: en clan. Así pasaban los fines de semana en el campo. Así se iban de vacaciones. Siempre mucha gente alrededor. Tal vez era mejor, pensó Agustina peligrosamente una vez, porque cuando fueron solos tres días a las Bahamas si no hubiera sido por el windsurf, el snorkel, el buceo y todas las actividades que proponía el folleto, no hubieran tenido de que hablar. En ese hotel lujoso y romántico, se encontraban frente a frente en las cenas a la luz de la luna, hablando trivialidades sobre otras personas o sobre planes laborales de Juan pablo que se reducían a compra, venta y preparación de caballos y participaciones en torneos. Algo que absorbía todo su tiempo y su conversación.
Pero no estaba mal. A ella le gustaba esa vida. La pasaba tan bien. Juan pablo era un tipo exitoso, conocido, la quería. La quería? Claro. Había otra forma de querer? Otro tipo de relación que le brindara tanta comodidad y seguridad?
El era simple. No le gustaba dar vueltas sobre las cosas que le resultaban complicadas e inútiles. Su vida era eso. Si ella lo acompañaba, el era feliz. Ella era una belleza, un trofeo más en su vida. Una mas del clan en el cual el se movía alegremente.
Agustina intuía cosas que no quería intuir después de hacer el amor, por ejemplo. Es que la simpleza de las personas se manifiesta en varios ámbitos y Juan pablo era un hombre joven “sexualmente activo” que disfrutaba del esplendido cuerpo de Agustina de manera básica y caballerosa. Su formación de colegio católico y familia pacata y tradicional habían hecho lo suyo en el: un hombre que abordaba el sexo con mesura, egoísmo y poca imaginación. Igual su libido y toda su pasión se expandían en otro lado: en los partidos de polo y en su brillante performance en ellos.
A Agustina le llevo un par de años llegar a este lucido razonamiento. Y ella?
A veces sentía un vacío y una avidez por algo que no podía definir y que no encontraba con Juan pablo nunca. Pero el era el mejor hombre con el que ella podía estar. Le gustaba como los demás los observaban. La pareja más linda, la más fotografiada. Sentía la vanidad de saber que era una pareja muy envidiada. Tan perfectos juntos.
- voy a aceptar el papel en la obra de teatro. No se si después volveré a actuar en teatro alguna vez. Así que quiero hacerlo.
- Si te divierte, todo bien. Te vas a quejar por el cansancio. Como quieras. Llamame y contame como va todo.
Juan pablo viajaba a Londres al día siguiente.
- claro. Extrañame.
Nunca se decían “te amo”. A el le parecía medio grasa todo eso. No era muy demostrativo con las palabras que usaba tampoco. Tal vez le faltaba un poco de vocabulario. No leía ni el diario, jamás.
Cuando llego el primer día de ensayo sintió que su decisión había sido un error. No tenia ganas de estar ahí, ni de escuchar al director gritón ni a todos esos actores “zurdos y caches” como diría su futura suegra.
La actuación era algo que había llegado a ella sin buscarla ni desearla. Durante la secundaria se había destacado en comedia musical y eso la había llevado a actuar en un musical muy popular para niños y de ahí a la tele. Pero para ella actuar era memorizar unas frases acordándose lo que decía entre paréntesis sobre la actitud que tenia que mostrar y nada mas. Nunca había perdido un minuto en preocuparse si había algo más profundo y complejo en la interpretación de un personaje sencillamente porque no le importaba. Igual la llamaban y le ofrecían trabajo siempre. Obviamente no tenia que componer nada diferente a lo que ella era: una joven hermosa, la princesa del cuento. El objeto de deseo del héroe y del villano. Un rol que se repite a lo largo de los siglos en la literatura sin mucha variación y que todas las mujeres podrían interpretar sin necesidad de ninguna indicación; algunas con orgullosa y honesta fascinación y otras sin querer admitir cuanto se ama ese estereotipo a pesar de todo.
- tu personaje es muy sufrido y torturado por algo que te da mucha culpa y que no podes modificar ni resolver. Hay una escena un poco fuerte acá con Ramiro que es el hermano de tu marido, bruno. Me gustaría que bucearas en tu interior y buscaras esas cosas que por ahí no te animas a expresar sobre vos misma y tus deseos más ocultos y reprimidos.
- Voy a tratar.
Iba a renunciar.
Tulio era un director famoso. Pero esta onda de teatro complicada y jodida no era para ella. No sabía hacer nada de todo eso. La asustaba y no tenía porque hacerlo. Para que? No iba a volver. Como hacia unos años no había vuelto a la segunda clase de teatro de Marta Miller. Esos ejercicios raros. Sabia por otros que en la segunda o tercera clase, marta llegaba y sencillamente decía “hoy nos desnudamos en todo sentido y tratamos de entender como nos conectamos con nosotros mismos y con los demás”, y todos se quedaban en bolas lo mas chochos. Un horror!
Se sirvió un café y unos dedos largos y bronceados le ofrecieron un sobre de azúcar. Sintió una corriente eléctrica atravesándola, así de cursi como suena, cuando levanto la vista y se encontró cara a cara con Ramiro Tedesco. Un actor que todavía no era muy conocido, ni famoso ni nada. Había algo magnético y perturbador en el que la puso nerviosa y torpe y no pudo controlarlo rápidamente como hubiera querido. Que estupidez. Jamás le había pasado con nadie y ella si había estado cerca de celebridades en serio, desde cantantes de rock hasta príncipes europeos. Nadie la descolocaba ni la intimidaba. Como este actor de cuarta iba a provocarle esa sensación extraña con solo clavarle la mirada y sonreírle?
- todo bien?
- Si. Gracias. Bueno, no se. A vos te gusta la obra?
- Si. Me gusta como la lleva tulio. Los personajes son todos muy ricos y difíciles. El mío es el más jodido. Si me sale mal, me van a dar con un caño. Me gusta el desafío, igual.
Su forma de hablar tenía una cadencia tan de barrio, tan masculina. Otra vez, la corriente eléctrica la recorrió por completo.
Por favor! Era medio grasa. Sentía rechazo y atracción al mismo tiempo. Algo indescifrable.
Si se quedaba, iba a tener que estar con el todas las noches en esa escena demasiado jugada y se lo imaginaba alardeando al respecto como todos los hombres, sintiéndose tan complacido con su suerte.
Quiso despreciarlo pero no pudo como tampoco pudo dejar de sentir mucha curiosidad por el. Noto que el no la merodeaba de manera obvia ni de manera sutil ni de ninguna manera. Eso lo diferenciaba completamente de los demás. Ella estaba tan acostumbrada a todas las estrategias de los hombres para acercársele. El no usaba ninguna.
No iba a renunciar. Agustina también quería este desafío, de repente.
En la compu, en su departamento googleo su nombre y leyó todo lo que encontró sobre el. Miro en youtube fragmentos de programas y películas en las que el había participado. Lo observo una y otra vez detenidamente. Tenía algo inexplicable que la dejaba paralizada. La repelía y la subyugaba. Pero no podía ser, no tenia nada que a ella le gustara. Un tipo re común, de barrio humilde. Un actor del montón. No era nadie.y sin embargo no podía explicarse la ansiedad y la excitación por ir al ensayo al día siguiente.
Cuando Juan pablo la llamo esa noche desde Londres se escucho a si misma decir:
- me encanta la obra. Me encanta todo. Estoy tan entusiasmada. Es algo muy especial y diferente.
No había mentido. Solo que no estaba hablando de la obra sino de algo muy inquietante que había comenzado a crecer en su interior ese mismo día.
A medida que corrían los días y se sucedían los ensayos, Agustina se sentía mas compenetrada con la obra y con su propio rol en ella. No habían practicado “la escena” aun pero todo lo demás iba muy bien. Tulio manifestaba estar muy satisfecho con todo y ella se sintió orgullosa de su trabajo por primera vez en su vida. Comenzó a relacionarse de manera mas relajada y autentica con todos pero sabia que en realidad lo que estaba haciendo era buscar la forma de conocer más a Ramiro.
El seguía siendo un enigma y cada vez la atraía más y más. Carlos reyes con sus chistecitos vulgares se le acercaba y ella, en su afán de demostrar que era sencilla y graciosa y no una estirada y engreída, participaba de sus jueguitos con entusiasmo. Claro que entendía que era la manera de Carlos de seducirla y que Ramiro observaba la situación a la distancia, burlonamente y luego se alejaba más aun y mantenía largas charlas con Mónica Herman, la única del elenco que seguía demostrando un desprecio helado hacia ella. Agustina no encontraba el modo de caerle simpática a “la gran actriz” quien seguro no la consideraba merecedora del lugar que ocupaba en la obra. A ella eso no le importaba porque era verdad pero sufría unos celos descontrolados y una necesidad de entender por que Ramiro se mostraba tan interesado en todo lo que Mónica decía. De que le hablaba? Como lo seducía? Por que nada de lo que ella le contaba, le causaba la misma concentración en la mirada?
Esa tarde mientras tomaban un café en el bar de al lado con Carlos, Daniel, Popi y Ramiro, decidió utilizar su carta invencible:
-cuando termine la obra me voy a la India otra vez.
- en serio? Ya fuiste alguna vez?
Carlos mostró un exagerado interés.
- yo siempre tuve ganas de ir! En que lugares estuviste?
Que amorosa popi, ayudándola sin saber.
Y Ramiro nada. La miraba con esa intensidad oscura y con una indiferencia absoluta.
Cuando ella se estaba explayando sobre lo sobrecogedora que era la experiencia de visitar determinados pueblos en su amada india, Ramiro mando dos mensajes de texto en su celular y volvió a mirarla ausente.
- vamos ramo, con la klempt a la india a fin de año?- sugirió Carlos jocoso
- ni en pedo.
- Que ignorantes- remato Popi con toda su dulzura de maestrita – traeme fotos. Yo alguna vez en mi vida voy a ir. Sabes que empecé yoga y me hizo re bien a la espalda…..
Como escuchar a la pobre Popi. Ya no tenia sentido. Ramiro no solo no la admiraba, ni se impresionaba sino que además la ignoraba completamente. Por primera vez en su vida, un hombre no mostraba ni la menor inclinación por ella ni por gustarle. Nunca le había pasado y menos con alguien tan poco “importante”, que no tenia nada en su haber como para sentir esa tranquilidad de gato montes que lo envolvía. Lo que si tenia era una personalidad fuerte, misteriosa e indiferente. Un mundo interior inasible y propio al que no accedía nadie y que el no abría ni compartía. Menos con ella a quien consideraba una caprichosa y superficial nena bien que jamás volvería a ver en su vida. Agustina tenia la plena seguridad que eso era lo que el pensaba de ella. Y se preguntaba cuanto esfuerzo mas tendría que hacer para probar que no era así. O si era pero ella quería que el no lo viera, que estuviera dispuesto a pasar por alto esas características y a caer a sus pies como tantos otros lo hacían y lo seguirían haciendo.
Moría de amor por el. Finalmente lo dijo en voz alta cuando una canción de Alejandro Sanz la hizo llorar copiosamente en el auto mientras estacionaba en la cochera de su edificio. No tenia fuerzas para bajar. Esta revelación y auto confesión la dejaron aterrada pero dispuesta a todo para poder llegar a el. No recordaba haber tenido que hacerlo jamás. Esto seria un aprendizaje. El primero en su vida. Prueba y error. Hasta ahora muchos errores por falta de práctica.
En la entrevista para la revista dominical, se dio cuenta que había mandado una serie de mensajes encriptados a Ramiro en cada respuesta que dio. Que ridícula! El nunca leería esa revista aunque Agustina con su cara perfecta sonriera en la tapa y eso solo lograba que muchos quisieran leer lo que ella tenia para decir.
“soy apasionada y estoy buscando nuevos caminos dentro de la actuación ya que estoy descubriendo cosas que desconocía de mi misma. Quiero alguien que me acompañe en esa búsqueda”.
Alguien se daría cuenta que no estaba hablando de Juan Pablo? Ramiro percibiría que esas palabras estaban dirigidas a el? Claro que no. Quien podría saber que en pocas semanas su visión de la vida y de lo que ella quería habían cambiado radicalmente. Se sentía liberada. Mas madura. Mas consciente de sus sentidos y de todo su ser. Ramiro era responsable de todo esto. Como podía ser que el no lo supiera? Tal vez si lo veía un poco, de hecho comenzaron a tener una relación más calida y cómplice.
Finalmente, llego el día de practicar “la escena”.
Agustina pensó que podría enfrentarla con “profesionalismo” y serenidad pero inevitablemente fue el momento mas confuso, excitante y demoledor que experimento en su vida.
“sale muy bien. Muy bien.” Repetía tulio.
En la función cada noche, Ramiro se transformaba en un ser violento y cruel en extremo con un poder no tanto físico sino mas bien psicológico sobre ella que la dejaba desbastada y sin fuerzas para mantenerse en pie. Después de la escena, el seguía sosteniéndola un rato mas de lo requerido y ella le hacia notar que eso era exactamente lo que necesitaba.
Una noche, con el teatro lleno como de costumbre, en la parte mas difícil de la escena se lo pidió en un susurro suplicante al oído “no me sueltes”. No había tiempo para aclarar nada pero en la siguiente función y en todas hasta la ultima, en esa parte, Ramiro le decía sin que nadie lo supiera ni lo escuchara, “no te suelto”.
Los espectadores hacían tanto silencio en ese momento. Era lo mas comentado, controvertido y debatido de toda la representación y objetivamente cada noche les salía mejor.
- como te sentís haciendo esa escena tan descarnada y brutal? Muchos dicen que vos y Ramiro se han convertido en el atractivo principal de la obra.
- Todos los personajes son muy interesantes.
- Tu novio esta celoso?
- No, para nada. Esto es un trabajo.
La realidad era que Juan Pablo no había visto la obra. Mientras pudiera, trataría de evitar que fuera al teatro. Total a el esas cosas “lo torraban”. A lo mejor no tendría que darle ninguna explicación. Pero esto no fue así.
- por que no me dijiste que te tenías que revolcar medio desnuda con ese tipo? Sabes los gastes que me estoy comiendo? Que estas haciendo? Me siento como un cornudo, no se. Por que haces algo así?
- Siempre actué, Juan pablo.
- No me jodas. Yo no puedo bancarme esto. Por que no dejas la obra y venís a Palm Beach. Tengo que estar allá por seis semanas.
- No. No voy a dejar la obra y sigue hasta diciembre. Es un éxito, no sabias?
- Yo me voy. Y no se como quedamos.
- Este es mi trabajo. Yo soy actriz.
- Prefiero que hagas otras cosas como antes.
- Pero yo estoy creciendo y aceptando nuevos desafíos.
- Dejate de joder. Que viene después de esto? La tapa de playboy pero “muy cuidada”?
- Pensa lo que quieras y hace lo que quieras.
Si esto era definitivo, no se sentía ni abandonada, ni dolida. Algo que la sorprendió muchísimo.
No fue definitivo porque Juan Pablo no quiso perderla. Su trofeo estaba más brilloso que nunca. Así que “el novio” trago saliva, se aguanto algunas cejas subidas y siguieron “juntos”. Agustina hubiera preferido que el tomara la decisión de cortar. Ahora tendría que hacerlo ella pero no encontraba la manera ni las razones que pudiera darle abiertamente. De todas formas, en ese momento exploto el affaire mas inesperado, “Ramiro, el joven actor y Mónica la madura y atractiva actriz”
Hojeaba las revistas y las noticias on line y devoraba todo atónita con un descreimiento que se negaba a abandonar. Como era posible? No salía de su asombro. Esta situación le resultaba inverosímil. La excesiva y vanidosa confianza en su belleza y juventud, no la dejaron ver lo que realmente sucedía. Ella no tenía el poder de seducción de Mónica. Ella lo aburría, Mónica lo fascinaba, lo encantaba con el poder de una serpiente. Ella en cambio, no era un desafio para el.
Que bueno no haber cortado con Juan pablo porque así nadie sospecharía que se sentía la mujer mas despechada, humillada y fea del mundo por primera vez en su vida.
Que nadie se diera cuenta, por favor. Aquí no pasaba nada.
Pero si pasaba cada noche. Un vínculo invisible y fuerte. Un entendimiento perfecto que cada vez los unía y los conmovía más. Ella no podía estar solo imaginándolo. Era real.
Lo imaginaba con Mónica en la cama y sentía nauseas, ganas de correr hasta el y ser completamente honesta y decirle que lo amaba como nunca había amado ni amaría a nadie en toda su vida. Que estaba loca por el y no le importaba humillarse y decírselo abiertamente.
Eso no ocurriría. Su secreto moriría con ella y con su orgullo de mujer hermosa que no debería saber de esos sufrimientos.
- Cata corto con Marcos. Nadie lo puede creer. Ella esta hecha pelota.
- Bueno, el dolor te hace madurar, cambiar y ser mejor.
- Ay, Agus que estas en filosofa? Que te pasa? Todo bien con Juan Pablo, no?
- Si que se yo. Igual que siempre.
- Sigue celoso de Ramiro? Pobre un poco de razón tiene. Sigue con la vieja, Ramiro?
- No se.
- A vos no te pasa nada con el, no?
- Es actuación. Es algo mecánico. No sentimos nada. Nada de nada.
- Claro. Igual que difícil. No?
Cuanto más iba a resistir? En quien podría confiar lo que le estaba pasando? En nadie. Ninguna de sus amigas, todas tan convencionales, cobardes y chusmas. Quien podría comprenderla? Su madre? Menos! Seria una decepción mas para esa mujer. Ya bastante esfuerzo había hecho en ir a ver la obra y mostrarse lo suficientemente moderna para no pelear y llevarse peor de lo que ya se llevaban.
Su madre, abogada y profesora universitaria, la había enviado a ella y a sus dos hermanos varones al mejor colegio bilingüe de zona norte. Considerando este el mejor y mas lógico camino para el éxito profesional. Lo único importante en la vida. Y lógicamente el único camino que Agustina encontró fue el de las comedias musicales, cantadas en en un ingles casi británico, la superficialidad y la vida comprendida como una sucesión de momentos entretenidos que no requerían el mas mínimo esfuerzo intelectual.
Su padre, un cardiólogo que mechaba su exitosa carrera con la cruda realidad del hospital público, era más humano y tolerante con todos. Como no iba a serlo con su única hija mujer. De todos modos, Agustina era aun hoy, tema de discusiones y reproches mutuos en ese matrimonio tan correcto y exitoso.
No, su madre no podría comprenderla y menos aun aconsejarla en algo tan alejado del sentido que ella le daba a la vida. Una mujer tan racional y poco cariñosa que apenas si disimulaba el desprecio que sentía por la vida “tan desperdiciada” que llevaba Agustina.
Nadie. Nadie. Solo Ramiro tenía que saberlo y liberarla. Un día juntaría coraje. Un día en que no se sintiera tan débil, tan tonta. Ya había llegado al límite emocional que era capaz de resistir.
Para la fiesta de “los destacados del año”, Juan pablo estaba de viaje. Agustina nunca había dudado tanto que ponerse ni como peinarse. Quería estar mas que esplendida. Su único objetivo era que el no pudiera resistirse, que la siguiera y la buscara como hacían tantos.
Su vestido era ajustadísimo y cortisimo. No era su estilo pero quería estar así para el. Prueba y error. Tal vez este era un nuevo error.
Cuando Carlos le dijo que varios se irían a una parrilla en villa del parque, tuvo miedo que fuera una treta, un lance más. Pero al comprobar que casi todos iban, acepto.
Los nervios, el cansancio, el esfuerzo de tener que mostrar una actitud indiferente y feliz, la hicieron tomar de más y para cuando llegaron al restaurant, se sentía artificialmente relajada, sin miedo ni timidez. Que Mónica no estuviera allí, le dio una sensación de triunfo que la puso de buen humor y la llevo a seguir tomando sin medir ninguna consecuencia. Se sentó junto a Ramiro y experimento tanta felicidad que podría haberse quedado así eternamente. Lastima que de repente las ganas de vomitar y un latido insoportable en la cabeza rompieron el hechizo.
Sin mucho registro de cómo sucedieron las cosas, se vio en su propio baño sostenida por Ramiro, vomitando intermitentemente. Si no se hubiera sentido tan mal, hubiera sido el momento más feliz de su vida. Sentir sus brazos rodeándola, acariciándola en silencio era lo único que necesitaba en ese momento. Y lo tenía!
Cada vez que despertaba de su sueño interrumpido por el dolor de cabeza y malestar general, recordaba que el estaba en su cama y la invadía una alegría indescriptible. Temprano, se dio una ducha y decidió que el momento de decirle la verdad había llegado. Como si se lo hubiese transmitido con la fuerza de su mente, el despertó y le sonrió. Agustina se olvido de todo y simplemente siguió esa mano que la conducía hacia el y después comprendió que lo que su cuerpo le había insinuado algunas veces, ahora se lo hacia notar claramente. Finalmente estaba despertando de un sueño largo y profundo.
El sentido ancestral y verdadero de “la bella durmiente” llego hasta ella como una revelación en ese momento. Todas las mujeres del mundo, de todas las épocas remotas, presentes y futuras son “la bella durmiente”. Algunas no despiertan jamás, no importa las parejas, maridos o amantes que tengan a lo largo de sus vidas. Solo algunas son despertadas a la maravilla de los sentidos en toda su dimensión. A ella le estaba pasando en ese mismo instante.
Se sintió fuego y agua. Podía entregarse y morir y renacer una infinidad de veces mientras Ramiro la envolviera así no solo con su cuerpo tierno y demandante, intenso y dulce sino con su mente oscura y sigilosa.
- Ramiro
- Que?
- Nunca en mi vida sentí lo que vos me haces sentir.
- Sos una princesa, Agustina. La princesa más linda del mundo.
Dejarse morir en el eco de cada susurro y guardarlo para siempre en cada célula de su ser. Solo eso haría.
No quería destruir el encantamiento de este momento diciéndole algo que el no querría escuchar. Se lo decía? Y si se lo decía el? Si le daba el enorme alivio de confesarle que la amaba? La miraba con una intensidad y una entrega que ella creyó que ocurriría.
Ella no se animo. No quería arruinarlo, así que en vez de su practicado discurso sobre la locura de su amor por el, otras palabras surgieron en vez:
- dejemos pasar esto.
Pensó que esto lo haría sentir más cómodo y libre pero noto una tristeza en sus ojos que la dejo dudando. Prueba y error. Otro error? Cual era el mejor camino para sostener algo tan frágil y perfecto que no podría convivir con lo concreto, terrenal, cotidiano de la vida normal.
No quería imaginar el proceso de desgastar la belleza tan perfecta de una fantasía compartida ni ver como los sentidos dejan de vibrar en algún momento por algún motivo.
Por que tenia ese pesimismo y esa cobardía? Igual el no le había dicho nada y seguro no lo haría. No la obligaría a decidir si arriesgarse y lanzarse al vacío sin pensar o volver a la seguridad de lo conocido y controlable.
Mas adelante. En otra situación. En otro momento de la vida, quizás.
Juan pablo llego en esos días con regalos y planes de todo tipo. Cuando terminara la temporada de teatro se iría con el y ahora si había fecha firme de casamiento. Que simple era todo. Ninguna decisión extrema ni escandalosa. Sin miedos ni situaciones desconocidas que la pudieran atormentar. Sentía una protección inexplicable que Ramiro nunca le hubiera dado.
Si el le hubiera dicho que la amaba y que quería intentarlo, la decisión hubiera dependido de ella y hubiera sido tan complicado. No hubiera podido. Ya paso. La bella durmiente prefirió dormir en el letargo de lo manejable y previsible. Los sentidos se aquietan y domestican. La vida es larga y hay que elegir los caminos menos sinuosos y empinados.
FINAL DE OBRA
QUE DIA ES HOY
ES TODOS LOS DIAS
AMIGA
ES TODA LA VIDA
AMOR
AMAMOS Y VIVIMOS
VIVIMOS Y AMAMOS
Y NO SABEMOS QUE ES LA VIDA
Y NO SABEMOS QUE ES EL DIA
Y NO SABEMOS QUE ES AMOR.
J. Prevert
NO ME HAS HECHO SUFRIR
SINO ESPERAR
…………………………………
YO NO SUFRI AMOR MIO,
YO SOLO TE ESPERABA.
TENÍAS QUE CAMBIAR DE CORAZON
Y DE MIRADA.
…………………………………
P. Neruda
TODOSLOSFAMOSOS.COM
Con éxito de taquilla sostenida, culmino anoche la obra de teatro mas premiada y exitosa de la temporada teatral: “La tragedia de amar”.
Sus protagonistas se aprestan a descansar y algunos de ellos tal vez a olvidar ciertas situaciones como la veterana actriz Mónica Herman, quien después de un fugaz romance con el joven actor Ramiro Tedesco viajara sola a recluirse en su casa de punta del este ya que sus hijas pasaran las fiestas con su ex, el periodista Beto Arostegui, en Disney.
Ramiro por su parte, luego de su exitoso año profesional, viajara a España para participar de una serie de unitarios en la TV española. Comenzando así una promisoria carrera internacional.
Agustina klempt será la mas ocupada ya que luego de su sorpresiva ruptura con el polista Juan Pablo Borachia, esta estudiando propuestas de televisión y cine que la tienen muy entusiasmada, según contó hace pocos días.
Carlos Reyes y Popi Mancuso por su parte fueron tentados con proyectos de la productora independiente……………
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Justicieroelectronico 81
Andate a España, cagon. Mira que allá también se van a dar cuenta lo mal actor que sos. Ja ja ja .

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