AGUAS PROFUNDAS
Mi querido Arthur,
Siento que mi mente más que nunca se está deslizando de manera
irreversible hacia aguas más profundas y oscuras que las habituales. Pronto ya no recordaré ni reconoceré lo que
me rodea. Antes de que ello ocurra definitivamente, quiero dejarte esta carta
sin una intención muy clara.Tal vez para pedirte perdón o para agradecerte por
todos estos años juntos.
Uno no ama a quien quisiera y esa es una verdad que nos atañe a ambos.
Tu merecías un amor intenso y profundo de mi parte y yo solo pude brindarte
gratitud y cariño. Muchas veces lamenté que te conformaras con esto.
Fueron décadas preguntándome día tras día por qué seguíamos esta serena
manera de acompañarnos sin molestarnos. ¿Fuimos egoistas y cobardes, Arthur? No
lo sé.
Cuando por las mañanas me acompañabas al lago, yo comprendía que ese
gesto representaba lo que eramos. Tu
paciente y silencioso observador en la
orilla, yo penetrando aguas oscuras y prufundas
muchas veces queriendo no volver a la superficie. Lo hacía solo para ver el alivio en tu
rostro. Ese pacto mudo que nos ha unido todos estos años.
Tu lo sabes. Yo no voy a explicarte lo que hay en mi memoria ni en mi
alma. Ese pozo insondable al que nunca pudiste llegar y aún así me amaste igual.
No puedo más que admirarte y confirmarte que sin la paz que conocí a tu
lado, yo no hubiera sido capaz de sobrevivir tantos años.
Gracias por siempre,
Lotte
No hay comentarios:
Publicar un comentario